En conversación con la primera edición de Radioanálisis, el economista Osvaldo Rosales —exdirector general de Relaciones Económicas Internacionales durante el gobierno del expresidente Ricardo Lagos— abordó la tramitación de la megarreforma del Gobierno. Además, se refirió a la acusación constitucional en contra del exministro de Hacienda, Nicolás Grau.
Respecto a la aprobación en general del denominado Plan Nacional de Reconstrucción en el Senado, Rosales aseguró que “la impresión es que estamos incursionando por un mal camino. Se trata de una megarreforma tributaria que eventualmente podría ser aprobada por una escasísima minoría y que, amén de todas sus inconsistencias fiscales y macroeconómicas, agregaría un factor de inestabilidad”.
El economista indicó que “es evidente que una reforma tan sustantiva como esta, aprobada por una minoría tan ínfima, lo único que asegura es inestabilidad e incertidumbre. Y eso, en mi opinión, deberían verlo los inversionistas y los grandes empresarios. No están comprando estabilidad jurídica; al contrario, están generando una megarreforma a partir de una mayoría transitoria que, sin ninguna duda, en algún momento se revertirá”.
Sobre por qué el proyecto generaría incertidumbre, Rosales planteó que se trata de modificaciones tributarias “inéditas” y mencionó, por ejemplo, la reducción del impuesto de primera categoría, la integración del impuesto sobre la renta y la invariabilidad tributaria.
“Todo eso significa un shock de menores ingresos fiscales del orden de alrededor de US$6 mil millones. Además, esto es muy importante que quede claro, está focalizado en los sectores de mayores ingresos (…) Este paquete tributario significaría que el 0.01% más rico —unos 180 mil contribuyentes— recibirían $550 millones al año en beneficio”, explicó.
Agregó que “en materia de empresas, las favorecidas son las medianas —aquellas con ventas mensuales entre 83 y 333 millones de pesos— y las grandes, que venden más de 333 millones al mes. Ese conjunto representa solo el 2 % del total de empresas, pero concentra aproximadamente entre el 75 % y el 85 % de las ventas del país. Esa es una muestra del altísimo grado de concentración de nuestra economía”.

“Por lo tanto, es un paquete tributario diseñado de manera científicamente perfecta para favorecer a ese estrato tan reducido de la población”, finalizó Rosales.
En esa misma línea, planteó que no es un eslogan cuando se indica esta reforma como una orientada a los super ricos. “Hay gente que utiliza el eslogan, pero yo los desafío a que vean las cifras. Además, no hay que ser demasiado perspicaz para entender el entusiasmo que la CPC y la Sofofa que apoyan en esta iniciativa. Y las organizaciones de pymes no lo hacen, los sindicatos tampoco lo hacen, por algo será”, dijo.
Consultado sobre cómo dialoga esta megarreforma con el aumento del endeudamiento y la reducción del gasto fiscal, el economista afirmó que, como telón de fondo, hay “una concepción ideológica que está convencida de que el Estado es el problema y que, por tanto, hay que achicarlo, desregular la economía y esperar que, vía chorreo, el crecimiento favorezca al resto de la población”.
“Como bien ha dicho el ministro Quiroz, él confía en que el crecimiento cerrará esa brecha. Lamentablemente, la macroeconomía y la política fiscal no es un tema de fe o religión, es un tema técnico y de manejo de política económica que tiene expresiones en el mundo. Hay estudios detallados, está el Fondo Monetario, el Consejo Fiscal Autónomo, entidades a las cuales este proyecto no le ha hecho el menor caso a sus sugerencias”, señaló.

En cuanto a la lógica del “chorreo”, Rosales indicó: “Hablar de esto no es especulación, porque si hay un mérito que uno le puede reconocer al ministro Quiroz es su franqueza y él lo planteó con mucha claridad hace algunas semanas. Dijo, ‘la mejor política social, y ojalá algún día sea la única, es el pleno empleo’. ¿Qué está detrás de esa expresión? Que basta con generar empleo, no se refiere a que sea empleo decente ni bien remunerado, sino que solo se genere empleo. Por lo tanto, en un mundo ideal, que se omita la política social”.
“En mi opinión, lamentablemente, esto responde a una tendencia más global. En el sentido de que la derecha tradicional está tendiendo a subordinarse a la ultraderecha. Es lo que hemos visto en Estados Unidos cuando Trump privatizó al Partido Republicano (…) Lo vemos en España, donde el Partido Popular se subordina a Vox. Y lo estamos viendo en Chile, donde la derecha tradicional, en la práctica, salvo algunas excepciones, se sigue subordinando al proyecto de la ultraderecha”, aseguró Osvaldo Rosales.
En esa línea, aseguró que “un test bien importante es lo que va a acontecer con la acusación constitucional en contra del exministro Grau. Lo más probable es que va a fracasar. Ojalá sea así, por el bien de la institucionalidad fiscal y política chilena, pero ahí veremos hasta qué punto estas derechas están efectivamente tan cohesionadas como parece en primera instancia”.






