¿Constituye la crisis humanitaria que se vive en Gaza un genocidio? Las definiciones del derecho internacional son claras y razones para afirmarlo, hay de sobra, pero el coste político de reconocerlo devela el fracaso del sistema internacional.
Mientras la ONU alerta consecuencias “catastróficas” por la ocupación total de Gaza, más de 100 niños han muerto por inanición y 62 mil palestinos han perdido la vida desde el inicio de la ofensiva israelí.
En una declaración, 21 senadores universitarios denunciaron la crisis en la Franja, responsabilizando a Israel por ataques a civiles y bloqueo de ayuda. Solicitaron canalizar asistencia vía ONG y reforzar vínculos con universidades palestinas.
El asesinato del equipo periodístico de Al Jazeera en Gaza por parte de Israel pone en alerta al mundo. Así, el control de la información se convierte en un arma más. Si nadie lo cuenta, nadie lo ve; si nadie lo ve, nadie se siente obligado a actuar.
A través de un comunicado, desde la Cancillería manifestaron que este hecho “constituye una grave vulneración del derecho internacional humanitario y una amenaza directa al ejercicio de la labor periodística”.
El primer ministro, Anthony Albanese, sostuvo que el presidente palestino, Mahmud Abbas, se comprometió a que Hamás no tendrá ningún rol en el futuro. “Es la mejor esperanza de la humanidad para romper el ciclo de violencia en Oriente Próximo”, dijo.
La arremetida del primer ministro Benjamín Netanyahu fue criticada por España y otros siete países europeos, quienes aseguraron que la estrategia provocará “una mortalidad inaceptable”, además del desplazamiento forzado de un millón de palestinos.
Mientras millones de palestinos siguen atrapados entre escombros, bombas y el hambre, el primer ministro de Israel logró que el Gabinete de Seguridad aprobara su ofensiva militar para anexar por completo el enclave palestino.
Cancillería emitió un comunicado en el que denuncian que “esta situación dejaría a Israel, de facto, en condición de potencia ocupante, con todas las responsabilidades jurídicas que ello conlleva bajo el derecho internacional humanitario”.
La decisión ha sido duramente cuestionada por el jefe del Estado Mayor, quien advierte sobre el agotamiento de las tropas y una catástrofe humanitaria.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó pronunciarse abiertamente sobre un apoyo de Washington al anunciado plan de las autoridades israelíes de ocupar la Franja de Gaza, señalando que esto “dependerá en gran medida de Israel”.
Israel evalúa ocupar toda la Franja mientras crece la presión internacional y la crisis humanitaria se agrava. Más de 180 muertos por hambre, prisioneros sin liberar y divisiones internas marcan una catástrofe sin salida a la vista.
El presidente Isaac Herzog alertó de la gravedad del estado de salud de los prisioneros israelíes tras las difusión de imágenes de Evyatar David y Rom Braslavski en las que “se les ven los huesos sobresaliendo de la piel”.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que Canadá reconocerá a Palestina como Estado en la Asamblea General de la ONU de septiembre, sumándose a recientes decisiones similares de otros países occidentales.
Con más de 20 mil niños desnutridos y ataques que no cesan, el enclave palestino se hunde en una catástrofe irreversible. Aunque líderes mundiales exigen un alto al fuego, Netanyahu avanza con operaciones militares y planes de anexión.
Según resaltó el primer ministro británico, Keir Starmer, la decisión está condicionada a “permitir que la ONU reanude el suministro de ayuda y dejar claro que no habrá anexiones en Cisjordania y un alto al fuego sostenible a un plan de paz amplio”.
En Bruselas, sede de la UE, reconocen que la cifra pactada con Israel no es suficiente pero se acordó como un punto medio entre el bloqueo total de la Franja y los más de 600 camiones que ingresaban antes de los ataques de Hamás en 2023.