¿Irse a dónde? ¿Irse cómo? ¿Irse con qué? Estas preguntas siguen sin respuesta para muchos habitantes. Así que se aferran a esta última esperanza: “Si Dios quiere, esta guerra terminará. Ya es suficiente, es demasiado”.
Cientos de miles de personas se manifestaron en Tel Aviv para exigir al Gobierno israelí aceptar el alto el fuego propuesto por Qatar y Egipto, respaldado por Hamás, y permitir la liberación de los rehenes en Gaza.
Acorralado por protestas internas y una frágil coalición, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sopesa una riesgosa invasión al enclave palestino. En paralelo, expande el conflicto para afianzar su poder regional.
“Hay un acuerdo sobre la mesa y hay que aceptarlo”, indicó Eyal Zamir. Luego de la operación Carros de Gedeón 2, aseguró que las tropas crearon las condiciones para que se realice el intercambio.
Con ollas y baldes en las manos, una multitud de palestinos desesperados se precipitaron el sábado para conseguir arroz en un comedor social de Ciudad de Gaza.
Entre la presión de sus aliados de ultraderecha, Benjamín Netanyahu confirmó su intención de aceptar una tregua en el enclave palestino. En paralelo, la ofensiva militar continúa cobrando vidas y el hambre amenaza a más de 300 mil niños.
El acuerdo incluiría una tregua de 60 días y la liberación de diez rehenes vivos a cambio de 150 presos palestinos. No obstante, el ministro de defensa israelí, Bezalel Smotrich, se mostró en contra de un trato “parcial”.
Este lunes 18 de agosto, Amnistía Internacional dio a conocer una serie de testimonios que dan cuenta de las complejas condiciones en que viven las personas de la Franja de Gaza. Esto, en una situación que afecta principalmente a las infancias.
Familiares, universidades y empresas se movilizan en este acto sin precedentes desde el inicio de la ofensiva israelí en el enclave palestino sucedido en octubre de 2023.
¿Constituye la crisis humanitaria que se vive en Gaza un genocidio? Las definiciones del derecho internacional son claras y razones para afirmarlo, hay de sobra, pero el coste político de reconocerlo devela el fracaso del sistema internacional.
Mientras la ONU alerta consecuencias “catastróficas” por la ocupación total de Gaza, más de 100 niños han muerto por inanición y 62 mil palestinos han perdido la vida desde el inicio de la ofensiva israelí.
En una declaración, 21 senadores universitarios denunciaron la crisis en la Franja, responsabilizando a Israel por ataques a civiles y bloqueo de ayuda. Solicitaron canalizar asistencia vía ONG y reforzar vínculos con universidades palestinas.
El asesinato del equipo periodístico de Al Jazeera en Gaza por parte de Israel pone en alerta al mundo. Así, el control de la información se convierte en un arma más. Si nadie lo cuenta, nadie lo ve; si nadie lo ve, nadie se siente obligado a actuar.
A través de un comunicado, desde la Cancillería manifestaron que este hecho “constituye una grave vulneración del derecho internacional humanitario y una amenaza directa al ejercicio de la labor periodística”.
El primer ministro, Anthony Albanese, sostuvo que el presidente palestino, Mahmud Abbas, se comprometió a que Hamás no tendrá ningún rol en el futuro. “Es la mejor esperanza de la humanidad para romper el ciclo de violencia en Oriente Próximo”, dijo.
La arremetida del primer ministro Benjamín Netanyahu fue criticada por España y otros siete países europeos, quienes aseguraron que la estrategia provocará “una mortalidad inaceptable”, además del desplazamiento forzado de un millón de palestinos.
Mientras millones de palestinos siguen atrapados entre escombros, bombas y el hambre, el primer ministro de Israel logró que el Gabinete de Seguridad aprobara su ofensiva militar para anexar por completo el enclave palestino.