El analista internacional valoró el cese al fuego entre Estados Unidos e Irán, pero sostuvo que el conflicto dejó “dos perdedores”, debilitó el prestigio de Washington y fortaleció la posición estratégica de Teherán en Medio Oriente.
“Hoy hemos puesto fin a la guerra con Irán y ellos aceptaron no fabricar nunca armas nucleares”, afirmó el inquilino de la Casa Blanca durante una intervención en apoyo al candidato a gobernador de Georgia Burt Jones.
El canciller iraní, Abás Araqchi, se reunirá este lunes en San Petersburgo con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, luego de responsabilizar a Estados Unidos por el colapso de la última ronda de diálogo en Pakistán.
En medio de una creciente presión de Estados Unidos, la isla enfrenta una crisis total tras el colapso eléctrico. La crisis humanitaria revela cómo la asfixia económica se usa como herramienta política, tensionando la estabilidad regional.
El mandatario aseguró que las reservas de municiones de EE.UU., en rangos medio y medio-alto, “nunca han sido tan altas” y que el suministro es casi ilimitado. Añadió que la campaña en Irán podría extenderse dos o tres semanas.
El mandatario estadounidense emplazó públicamente al jefe de estado israelí a otorgar el perdón al primer ministro, mientras desde Jerusalén recalcaron que el proceso debe ajustarse a la ley y sin presiones externas.
El contacto al máximo nivel se reactivará en el marco de los esfuerzos diplomáticos por la guerra en Ucrania y será conducido por el Mando Europeo del Ejército estadounidense. El objetivo es evitar errores de cálculo y una escalada no intencionada.
Trump hizo estas declaraciones un día después de que el Departamento de Justicia revelara tener “más de un millón de archivos adicionales” que podrían estar relacionados con el caso Epstein.
Los demócratas había deunciado previamente el borrado de material relacionado con Trump de los archivos de Epstein publicados hasta ahora.
Desde el inicio de la reanudación del diálogo directo con la Casa Blanca, el Kremlin persigue este objetivo: desvincular la guerra en Ucrania de la normalización de sus relaciones con Washington.
El presidente estadounidense aumentó la presión sobre el régimen de Maduro, escalando su lucha contra el narcotráfico y el tráfico de personas en el Caribe con un despliegue militar que incluye el portaaviones más grande del mundo.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, calificó el tiroteo que hirió a dos miembros de la Guardia Nacional cerca de la Casa Blanca como “un acto de odio y terrorismo”, señalando como sospechoso a “un extranjero que ingresó desde Afganistán”.
El Senado de EE.UU. aprobó la reapertura del Gobierno federal, con apoyo demócrata a cambio de una futura votación sobre los subsidios médicos. Falta la ratificación de la Cámara de Representantes.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó que el Comando Sur de Estados Unidos inició “inmediatamente” la búsqueda del único sobreviviente de los ataques. “Los cazaremos y los eliminaremos”, aseguró la autoridad norteamericana.
El presidente estadounidense canceló el encuentro al considerarlo infructuoso ante la falta de avances. Según analistas, el verdadero objetivo del Kremlin habría sido retrasar el envío de misiles Tomahawk a Ucrania.
La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái inaugurada el domingo supone una especie de ruptura: Narendra Modi viaja personalmente a China, por primera vez desde 2018, con el objetivo de mostrar su independencia respecto a Washington.
Tres buques lanzamisiles estadounidenses tienen previsto posicionarse en aguas internacionales en los próximos días, cercano al límite con Venezuela, para lo que Washington asegura se trata de operaciones contra el narcotráfico internacional.