En Chile más de 2,5 millones de personas esperan atención en el sistema público de salud. Ante esta situación, la Alianza Académica por una Salud Oportuna (AASO), integrada por la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica, la Universidad Andrés Bello y la Universidad San Sebastián, presentó una propuesta técnica que busca transformar la gestión sanitaria a través de diez ejes estratégicos.
La propuesta, fruto de más de un año de trabajo académico conjunto, fue entregada a la ministra de Salud y será difundida en espacios legislativos y presidenciales para su incorporación en futuros programas de gobierno.
El documento plantea un cambio de paradigma: dejar atrás el enfoque centrado en “listas de espera” y avanzar hacia la administración de “trayectorias de cuidado”, un modelo inspirado en experiencias internacionales y en el sistema GES, que busca garantizar continuidad en la atención desde el primer contacto hasta la resolución del problema de salud.
Durante la presentación oficial, el doctor Óscar Arteaga, académico de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile, fue uno de los encargados de exponer los principales lineamientos de esta propuesta.
En conversación con la primera edición de Radioanálisis, Arteaga explicó que el enfoque actual, centrado en el número de personas en espera, comenzó a evolucionar hacia una medición más significativa. “Un cambio sustantivo fue cambiar ese concepto desde personas a tiempos de espera. Es decir, cuánto es el tiempo que realmente esperan las personas”, señaló.
Actualmente, los pacientes esperan en promedio 260 días para consultas de especialidad y 290 días para cirugías, cifras que, aunque similares a las del periodo prepandemia, siguen siendo preocupantes.
Según el académico, “lo relevante es poner el foco en lo que realmente le pasa a las personas. Por eso hablamos de la trayectoria, porque permite identificar los nudos críticos desde que se requiere una prestación hasta que se resuelve”. Este enfoque permite identificar los distintos cuellos de botella del sistema y diseñar soluciones específicas para cada etapa del proceso.

En ese sentido, Arteaga destacó que el problema de las listas de espera no se limita a la falta de recursos humanos o materiales, sino que también responde a problemas de gestión y a una estructura institucional inadecuada.
“En el ejercicio actual el Ministerio de Salud es juez y parte. Por eso, lo que proponemos es sacar la prestación desde el Ministerio hacia una entidad pública que tenga una dirección nacional que efectivamente se preocupe de fortalecer y modernizar el sistema público de salud”, afirmó.
Además, subrayó la necesidad de transformar la cultura organizacional del sistema, argumentando que “es necesario que predomine en la cultura de los equipos asistenciales la preocupación por la persona, su grupo de referencia, su familia y sus necesidades”.
Uno de los ejes centrales de la propuesta es la creación de una Dirección Nacional de Prestadores de Salud, una entidad autónoma con altas competencias técnicas. “Proponemos que haya una conformación que sea, por decirlo de algún modo, equivalente a cómo se conforma el Banco Central, que existan personas que representen la pluralidad de visiones del mundo (…) que tengan un periodo de permanencia independiente de los gobiernos de turno”, explicó el académico.

Esta dirección tendría la misión de conducir el desarrollo del sistema público, planificar recursos humanos, infraestructura y equipamiento, así como asegurar una visión estratégica de largo plazo.
Otro punto clave es la necesidad de estabilizar los cargos directivos del sistema de salud, protegiéndolos de los ciclos políticos. “Aunque lo haya hecho bien, le van a pedir el cargo cuando cambie el gobierno. Eso genera inestabilidad. Hay una rotación enorme en los cargos directivos por estas razones”, advirtió Arteaga.
De igual forma, hizo un llamado a redefinir el rol de quienes ocupan cargos públicos: “El cambio sustantivo que debemos tener es que ellos son funcionarios del Estado, tienen que poner sus talentos al servicio de las políticas del gobierno que la ciudadanía pone ahí en el poder”.






