En entrevista con Política en Vivo, la integrante de la Red de Politólogas, Claudia Heiss, analizó las implicancias del cambio de gabinete y el veloz avance de la Megarreforma Tributaria, delineando un crudo diagnóstico sobre la fragilidad institucional y la falta de diseño técnico de la actual administración.
Para la académica de la Universidad de Chile, el ajuste ministerial ordenado por el Presidente José Antonio Kast está lejos de responder a una reingeniería política profunda. Por el contrario, la salida de las autoridades evidencia una preocupante desconexión con el aparato estatal. “Que se saquen ministras y se reemplacen por biministros me parece muy poco profesional, demuestra muy poca seriedad con las carteras y, en definitiva, es una mala señal”, aseguró la politóloga.
Una de las primeras alertas que levantó Heiss fue el evidente retroceso en la participación femenina, calificando como “una muy mala señal” que el gabinete quede aún más desprovisto de mujeres. Esta decisión, aseguró, borra de un plumazo los avances logrados en los gobiernos de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, y responde directamente a una “agenda ideológica” que busca relativizar la presencia de mujeres en espacios de poder.

Esta percepción de “amateurismo” se profundiza, según la politóloga, con la decisión de reemplazar a las ministras salientes instalando la figura de los “biministros”. Para Heiss, entregar el mando de dos carteras gigantescas a una sola persona es una medida muy poco profesional y poco seria que denota una deficiencia técnica brutal sobre el manejo de las políticas públicas. Lejos de responder a un diseño de optimización del Estado, la experta lo comparó con el polémico recorte parejo del 3% al presupuesto: medidas tomadas a rajatabla, sin un trabajo fino, que terminan “arreglando la carga en el camino” para apagar incendios políticos.
Esta falta de planificación quedó al descubierto con la inédita fusión de la vocería gubernamental con el Ministerio del Interior. Heiss advirtió que sobrecargar a esta cartera —que acaba de perder el área de Seguridad y busca redefinir su rol como eje articulador político— debilita profundamente la arquitectura del Gobierno. Obligar al encargado de negociar con la oposición a ser también el rostro comunicacional de los fracasos y posturas del Ejecutivo, argumentó, empobrece el debate en el comité político y se lee simplemente como un “parche” ante la inexperiencia de la vocera saliente.
La “Megarreforma”: Regresividad y promesas inciertas
El análisis no se detuvo en el diseño político de La Moneda. Abordando el reciente despacho del megaproyecto económico desde la Cámara de Diputados y Diputadas, la académica fue tajante al señalar las severas contradicciones de una iniciativa que, bajo la promesa de crecimiento y empleo, impone costos directos sobre las clases más vulnerables del país.
Uno de los puntos más críticos para la politóloga es la oferta de invariabilidad tributaria. Heiss cuestionó que el Ejecutivo ofrezca una inmutabilidad de largo plazo para las grandes empresas, una garantía de certeza jurídica inédita incluso en países desarrollados. Resulta incomprensible, argumentó, que un Estado que discursivamente se declara quebrado y que recorta recursos para programas sociales de la tercera edad, amarre sus futuros ingresos únicamente para beneficiar a los segmentos más ricos. A esto se suma el impacto directo en la equidad territorial, ya que medidas como la eliminación de contribuciones golpearán con fuerza al Fondo Nacional de Desarrollo Regional.

“La gente no votó por este gobierno para que redujera los derechos sociales, claramente. Se están tomando medidas tremendamente drásticas dando por sentado cosas que no son ciertas. La idea de que reducir los impuestos en los segmentos más altos y en las empresas va a reactivar la economía es una idea que puede ser, pero puede que no sea, no es una cosa automática”, aseguró la politóloga.
Finalmente, Heiss desmitificó el mantra oficialista de que reducir los impuestos a los grandes patrimonios reactivará milagrosamente la economía. La experta advirtió que la inversión extranjera y nacional no responde de manera mecánica a estos estímulos, por lo que el Gobierno está legislando en base a supuestos sin evidencia técnica sólida. En esta línea, recordó la contundente advertencia del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) ante el Congreso: mientras los beneficios de la reforma son una completa incertidumbre, el déficit fiscal y la merma en la recaudación del Estado son una certeza absoluta. Ignorar esta realidad, concluyó, es la prueba de que se están impulsando políticas tremendamente regresivas sin la debida justificación.
Entrevista completa:






