Alejandra Mizala: "Yo entiendo a la Universidad de Chile como una gran defensora de la educación pública"

En el contexto del ciclo de Radio UCHILE con ambos candidatos a Rectoría, la profesora señaló que una medida clave para que los procesos sean más ágiles, es que se adopte un marco regulatorio especialmente diseñado para universidades estatales.

En el contexto del ciclo de Radio UCHILE con ambos candidatos a Rectoría, la profesora señaló que una medida clave para que los procesos sean más ágiles, es que se adopte un marco regulatorio especialmente diseñado para universidades estatales.

En el contexto de las entrevistas a los dos candidatos a la Rectoría en Radio Universidad de Chile, la académica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Alejandra Mizala, aseguró que un consenso al interior de la universidad es la necesidad de un nuevo marco regulatorio “que aliviane la carga de la gestión”.

En conversación con la primera edición de Radioanálisis, la también ex protectora de la Casa de Bello explicó que dicha modificación es clave para que los procesos sean más ágiles.

“La Universidad de Chile tiene el mismo marco regulatorio que tiene un ministerio, solo que el ministerio tiene el 100% de su financiamiento desde el Estado y la Universidad de Chile tiene menos del 20. Tenemos que autofinanciarnos un 80% y ese marco regulatorio realmente limita a la gestión. Pongo un solo ejemplo respecto de ese marco regulatorio: estar en Chile Compra le cuesta a la Universidad de Chile anualmente 25 mil millones de pesos. Eso, para dimensionarlo, son 25 centros de excelencia”, comentó.

Mizala propuso que para seguir dando cuenta del uso de los recursos se establezca un mecanismo diferente, especialmente diseñado para las universidades estatales. Lo anterior, reconoció, implica un cambio en la ley que regula a dichas casas de estudio.

“Yo pienso que hay elementos que nos dan fuerza para plantear esto, porque el año pasado se entregó el informe de la Fiscalía Nacional Económica, un estudio bien profundo del sistema de educación superior (…) y una de sus conclusiones más importantes es que las universidades del Estado compiten en un mercado de educación superior en condiciones completamente asimétricas, por estar sujetas a este marco regulatorio”, argumentó.

La candidata a la Rectoría también se refirió a la relación de la Universidad de Chile con el Estado y con los gobiernos. A su juicio, el vínculo con el Estado “es estructural”.

“La Universidad de Chile nace para apoyar a la república naciente y así ha sido su historia a través de todos los años y a través de todos los gobiernos también. Yo creo que eso es algo que está en el ADN de la universidad”, expresó.

La académica indicó que la relación “es distinta con los distintos gobiernos, por los estilos, por la importancia que le pueden dar o no a la a la educación pública, pero yo entiendo el rol de la Universidad Chile, y por tanto, de su rectoría y su rectora, como una gran defensora de la educación pública. La educación pública es básica para las naciones”, enfatizó.

Por otra parte, requerida sobre la autonomía financiera de la universidad, Mizala destacó que la casa de estudios mantiene una buena situación financiera, pero que donde enfrenta un desafío, es en el financiamiento de la investigación. Esto, señaló, se relaciona con el pequeño porcentaje del PIB (solo 0,4%) que Chile destina a ciencia e innovación.

“El país ha apostado para darle formación avanzada a muchos jóvenes que han ido a  estudiar fuera con Becas Chile o que han estudiado doctorados nuestros. Entonces, tenemos más personas haciendo investigación, cosa que es muy buena y hay que alegrarse, pero con los mismos recursos”, observó.

“Por eso, yo estoy planteando un fondo de seis mil millones de pesos en los cuatro años para proyectos internos, de forma que efectivamente, nuestros académicos y académicas no se queden sin recursos para continuar sus líneas de investigación”, manifestó.

El cuestionamiento al conocimiento y la inteligencia artificial

La candidata a rectora además abordó el contexto mundial y nacional donde se inserta el quehacer de la Universidad de Chile, en el que han surgido corrientes que cuestionan el conocimiento científico e incluso a las mismas universidades.

Mizala afirmó que en Chile “a diferencia de otros países, a diferencia de, por ejemplo, Estados Unidos, hay una valoración de las universidades. Aquí no ha llegado, espero que no llegue, esto de que a las universidades se les cuestiona su rol y yo creo que es porque, en general, las universidades, en particular las universidades del Estado, aportamos al país en resolver problemas concretos”.

“Nosotros tenemos que trabajar para que eso se mantenga, las universidades son valoradas y tenemos que responder a esa valoración que tiene la población”, aseveró.

Por otro lado, frente a la coyuntura del uso generalizado de la inteligencia artificial, planteó que ahora “las universidades son más importantes que nunca, porque si no ¿dónde se va a desarrollar el pensamiento crítico?”, cuestionó.

Mizala sostuvo que la IA puede ser “extremadamente positiva” y que “tenemos que aprender a usarla en formación, en investigación y en gestión”. Para la ex prorectora también es importante poner atención a posibles brechas digitales.

“Nosotros creamos en la Secretaría de Tecnologías de la Información una pequeña oficina de inteligencia artificial -que hay que fortalecer por cierto- y ahí se hizo el año pasado un curso de inteligencia artificial básica para la población. Nosotros también tenemos un rol ahí como universidad pública, como universidad del Estado, de impedir que se amplíen esas brechas”, estimó.

Diversidad y resolución de conflictos

Para la académica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas la diversidad de pensamiento entre los profesores de la universidad “es un activo”. “La gracia es a lo mejor no estar de acuerdo, pero ser capaces de dialogar, de conversar, de escuchar al otro y ahí la universidad si ha estado trabajando en eso. Eso es algo en lo que tenemos que formar a nuestros estudiantes también”, dijo.

En esa línea, aseguró que se debe “conversar con los estudiantes que hoy día están en toma y mostrarles muy claro que hay distintas formas de movilizarse y que hay formas de movilizarse que son aceptables y otras que no”.

“Hay formas de movilizarse que pasan por encima de las otras personas, que impiden que los académicos entren a sus lugares de trabajo o a sus laboratorios. Yo creo que eso es una cosa en que tenemos que ser muy claros y conversarlo con nuestros estudiantes”, insistió.

Finalmente, requerida sobre los objetivos a los que apuntaría en caso de ser electa, Mizala apuntó a construir una universidad con una formación más interdisciplinaria, con mayor articulación entre pregrado y postgrado, con más internacionalización y también, con un mayor interacción con la sociedad.

“Una universidad que además cuide a su gente, a sus personas, a su comunidad y que las desarrolla. Que la gente sienta que en la universidad está siendo cuidada, pero que también le dan oportunidades de desarrollar todos sus talentos”, finalizó.





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