El oficialismo delineó sus prioridades de cara a la primera Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast, la que se realizará este 1 de junio en el Congreso Nacional. Frente a la confirmación de inminentes anuncios por parte del Mandatario, los partidos de que respaldan al Ejecutivo apuestan por un discurso centrado en el orden público, reactivación económica y una profunda modernización del aparato estatal.
Para el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, la instancia será clave para comunicar los avances de los primeros tres meses y proyectar los lineamientos futuros. “Esperamos que la seguridad pública tenga un rol protagónico. Yo no tengo ninguna duda de que el trabajo que va a encabezar el ministro Arrau va a estar en la línea de lo que los chilenos están esperando”, afirmó.

Una visión que comparte con el jefe de bancada de los senadores republicanos, Renzo Trisotti, quien sumó a la seguridad la necesidad de mostrar avances en el control de la migración irregular y la recuperación económica. Según explicó, Chile requiere reafirmar el compromiso de construir un Estado “más eficiente, más austero y enfocado en resolver los problemas de las personas”, eliminando burocracias innecesarias y gastos superfluos.
Desde Renovación Nacional (RN) la apuesta apunta a una consolidación del Gobierno a través de las urgencias ciudadanas. El jefe de bancada del partido, Diego Schalper, planteó que el Jefe de Estado debe marcar un claro punto de inflexión. En ese sentido, detalló que la hoja de ruta debe abordar de manera integral distintas crisis, complementando la urgencia en seguridad y economía con una “emergencia niñez” y una “estrategia de natalidad”, además de los focos sociales en salud, educación y vivienda.
De acuerdo a Schalper, se requiere un discurso dirigido especialmente a la clase media y a los sectores populares “que necesitan esperanza y necesitan un gobierno que ponga orden y eficacia en la gestión gubernamental”. En esa misma línea, el subjefe de la bancada, Eduardo Durán, instó a que el mensaje presidencial se traduzca en el inicio de una etapa de soluciones concretas para mejorar la calidad de vida de las familias.

Un Estado presente y el llamado a la oposición
Más allá de los anuncios específicos, el tono político del discurso es una de las principales inquietudes del bloque. El senador independiente en bancada RN, Rojo Edwards, delineó el carácter que, a su juicio, debe adoptar el Presidente José Antonio Kast para esta nueva etapa. “El Presidente debe adoptar un tono firme, responsable y convocante”, aseveró.
Edwards emplazó al Ejecutivo a ser claro respecto a la crisis económica y la deuda heredada, pero instó a no quedarse atrapado en el diagnóstico. “Debe mirar hacia adelante, entregar una visión de país y hacer un llamado enérgico a la oposición a aprobar el proyecto de Reconstrucción Nacional“, explicó y subrayó que cuando la inversión se paraliza, los verdaderos afectados son los trabajadores que no encuentran empleo y las familias que esperan una vivienda.
El parlamentario también aprovechó la instancia para enviar un duro mensaje a las fuerzas de izquierda respecto a la actitud en el Congreso: “Quienes perdieron la última elección deben permitir que la agenda que ganó democráticamente pueda implementarse razonablemente”.

Para el senador, la gobernabilidad no puede significar un bloqueo permanente, sino que debe traducirse en acuerdos serios para enfrentar las urgencias del país, exigiendo un Estado que esté presente en las fronteras y frente al crimen organizado, pero que deje espacio donde se requiera crear inversión y empleo.
La ofensiva UDI para reducir los ministerios
Como parte de las exigencias para modernizar el aparato institucional, la bancada de diputados de la UDI —encabezada por Guillermo Ramírez, Flor Weisse y Eduardo Creton— puso sobre la mesa una propuesta directa para que sea anunciada durante la Cuenta Pública: reducir el gabinete de 25 a 19 ministerios.
La iniciativa gremialista busca fusionar 10 carteras actuales en solo cuatro, apropósito de una supuesta duplicidad de funciones. En concreto, proponen que el Ministerio del Interior absorba a la Segpres y la Segegob; que Educación se unifique con Ciencias y Cultura; que Vivienda se integre con Bienes Nacionales; y que Minería haga lo propio con Energía.

“Hoy existe una necesidad urgente de modernizar el Estado, hacerlo más eficiente y ponerlo a la altura de las exigencias actuales de nuestro país”, manifestaron los diputados de la UDI a principios de semana.
Según detallaron, la propuesta no busca “reducir por reducir”, sino garantizar una estructura sin los altos costos burocráticos que terminan perjudicando la capacidad de gestión.
Esta ofensiva no es nueva. Los propios parlamentarios recordaron que, durante la tramitación de la reciente Ley de Presupuestos, votaron en contra de las partidas de la Secretaría General de la Presidencia y la vocería de Gobierno, justamente como una señal de presión para forzar este debate y lograr que el Estado esté verdaderamente al servicio de las personas.






