Exembajador Juan Gabriel Valdés y retiro de apoyo a candidatura de Bachelet: "Es la página más vergonzosa en la historia diplomática del país"

El excanciller destacó el "éxito" de la campaña de la expresidenta en su camino a la ONU y reclamó una mayor apertura de Estados Unidos. Además, se refirió al conflicto Washington-Teherán: "Solo ha traído fracaso para EE.UU."

El excanciller destacó el "éxito" de la campaña de la expresidenta en su camino a la ONU y reclamó una mayor apertura de Estados Unidos. Además, se refirió al conflicto Washington-Teherán: "Solo ha traído fracaso para EE.UU."

El excanciller y exembajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, se refirió a dos frentes clave de la política internacional: la candidatura de Michelle Bachelet para la secretaría general de la ONU y las recientes negociaciones entre Washington y Teherán. Sobre el primer punto, Valdés destacó la solidez de la postulación chilena.

El éxito de la campaña de Bachelet y el “inconveniente” silencio de EE.UU.

Para Valdés, “la campaña (de Bachelet) ha sido un éxito”, un logro que contrasta con el escepticismo inicial. “Recuerdo tantas conversaciones que tuve en Washington con amigos y no tan amigos sobre este tema –comentó–, todos pensaban que la candidatura iba a diluirse en dos semanas”. No obstante, el respaldo de México y Brasil, que calificó como “generoso y fraternal”, ha sido fundamental para mantenerla vigente.

El excanciller informó que la expresidenta ya se ha reunido con todos los miembros del Consejo de Seguridad, con una sola y significativa excepción: Estados Unidos. Frente a esta postura, Valdés fue cauto pero firme: “Ellos saben sus tiempos, nosotros lo respetamos”.

Sin embargo, advirtió que sería “altamente inconveniente y al mismo tiempo poco democrático” que el gobierno estadounidense se negara a dialogar con una candidata que “no solamente tiene historia en Estados Unidos, sino que ha sido presidenta de un país amigo y, en segundo lugar, ha sido una persona que ha tenido responsabilidades enormes dentro de la organización”. En esa línea, manifestó su esperanza de que Washington revise su postura.

Por otro lado, respecto a la decisión del gobierno de José Antonio Kast de retirar el apoyo a la candidatura de la exmandataria, sentenció: “No creo que haya una página más vergonzosa en la historia diplomática del país”.

Trump, Irán y el miedo a una nueva Gran Depresión

En el plano del conflicto con Irán, el análisis de Valdés se centró en el factor económico como motor del cambio de actitud de la Casa Blanca. A su juicio, “no cabe duda que la presión que se ha generado sobre la economía mundial es lo que ha obligado al presidente Trump a retroceder y a buscar un acuerdo con Irán, incluso si esto no le gusta a Israel”. Esta urgencia, dijo, es ahora tan evidente que “ya no hay ni siquiera ningún disimulo”.

El exembajador destacó la magnitud de esta preocupación al recordar las propias declaraciones de Trump, quien “se comparó con los presidentes norteamericanos de la época de la gran recesión” para justificar su búsqueda de una salida.

Según Valdés, el mandatario habría señalado que no llevaría la guerra “hasta el punto de producir en el mundo una recesión y una depresión como la que hubo en los años 20″. Para el analista, “solo eso indica los niveles de preocupación que tiene respecto del efecto económico que este conflicto tendría”.

Donald Trump firmando un documento sobre una mesa con mantel blanco.
Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firma acuerdo con Irán. Foto: Casa Blanca.

La “infantil” decisión de Trump y su relación con Netanyahu

Valdés calificó la decisión de involucrarse en el conflicto como un error de juicio que parece “sorprendente” en un país con la inteligencia de Estados Unidos. Sostuvo que es increíble que “no haya habido alguien que conozca bien Irán y que le haya dicho al presidente Trump que no cometa el error de meterse en esta guerra, algo que han evitado todos sus antecesores”.

El excanciller criticó el origen de esta decisión, que atribuyó a una influencia directa de Israel y a una subestimación del enemigo: “Se lanzó en una guerra porque lo metió Netanyahu y pensó que los chiitas eran los partidarios de Maduro y que, en realidad, el Ayatolá era otro Maduro. En eso se equivocó de una manera que es francamente infantil”.

En cuanto a la dinámica interna de la administración Trump, Valdés señaló que esta decisión fue “totalmente individual”, lo que reflejó un cambio en el entorno del mandatario. Explicó que el grupo de asesores que marcaba diferencias en su primer gobierno “desapareció”, y que ahora “solamente hay gente que se atreve más que a decirle que no a medias, o que sí definitivamente”.

Primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: Casa Blanca.

En cuanto a la influencia israelí, Valdés reconoció que la cercanía entre Netanyahu y Trump es históricamente inédita, yendo “muchísimo más lejos que todos los demás”. En este contexto, afirmó que Netanyahu “fue capaz de incorporar a Trump en este proceso y ha conseguido siempre un respaldo total de parte de la Casa Blanca a todo lo que ha querido hacer, incluido el genocidio de Gaza”.

Sin embargo, el excanciller matizó esta idea al notar un reciente distanciamiento. “En la última semana, no cabe duda que Trump, de alguna manera, ha criticado a Israel, ha puesto distancia con Israel”, señaló. Agregó que el vicepresidente Vance ha sido particularmente explícito al señalar que Netanyahu “tiene que estar agradecido” por el trato recibido.

A modo de balance del conflicto, Valdés indicó que “esta operación es una que lo único que ha traído es fracaso para Estados Unidos y para Israel en este cuadro”, además de fortalecer al “régimen teocrático que mantienen todavía los ayatolas en Irán”.





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