Cuando palestinos se reunían para recibir harina cerca de la ONG World Central Kitchen, en Jan Yunis, drones israelíes dispararon contra la gente. Además de los fallecidos, más de 200 personas resultaron heridas.
Según Reham Owda, el movimiento islamista quiere poner fin a la guerra en el enclave palestino, pero también busca ser parte de la eventual creación de un comité encargado de administrar la Franja y llevar a cabo los planes de reconstrucción.
El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) respondió a la propuesta de acuerdo del enviado estadounidense, y que incluye “el alto el fuego permanente, la retirada completa de la Franja de Gaza y garantizar el flujo de ayuda humanitaria”.
Tras el retiro de los agregados militares en Tel Aviv, el Ejecutivo descartó la ruptura de relaciones. Para exautoridades del Minrel, la decisión era “necesaria” pero advirtieron los riesgos de un quiebre diplomático total.
La portavoz del gobierno estadounidense, Karoline Leavitt, aseguró que las “conversaciones continúan” entre las partes. El acuerdo contemplaría la liberación de 10 rehenes israelíes a cambio de la excarcelación de cientos de prisioneros palestinos.
La ONU advierte que 14 mil bebés podrían morir de inanición en el enclave palestino. El gobierno de Netanyahu retiene ayuda, continúa su ofensiva y admite haber permitido durante años el financiamiento de Hamás con fondos de Qatar.
La propuesta de Naciones Unidas llega tras más de dos meses de bloqueo israelí al reparto de ayuda humanitaria en el enclave palestino, donde viven más de dos millones de personas que sufren una crisis humanitaria sin precedentes.
“Ya no queremos a estos dirigentes cómodamente instalados en el extranjero, en Turquía y Qatar, que deciden a distancia lo que es bueno o malo para nosotros”, declaró Leila, joven madre en Beit Lahia.
El exoficial y cronista de guerra, Guillaume Ancel, señaló que los bombardeos contra el enclave palestino fueron perpetrados con bombas de una tonelada proporcionadas gratuitamente por EEUU, armamento que tiene como objetivo “devastarlo todo”.
Israel desplegó a su ejército en Rafah donde instó a parte de sus habitantes a evacuar. Al mismo tiempo, las Fuerzas de Defensa de Israel continuan sus operaciones militares en el norte del pequeño enclave y en la Cisjordania ocupada.
El Movimiento afirma que “trabaja con los mediadores para evitar de forma permanente la guerra contra el pueblo palestino y garantizar la retirada de la Franja de Gaza por parte de la ocupación”, según recogió el diario palestino ‘Filastin’.
Al portavoz de la oficina de prensa de las autoridades gazatíes, Ismail al Zauabta, alertó que el enclave palestino entró “oficialmente en las primeras etapas de la hambruna”. Así, endosó la responsabilidad del “genocidio” a Israel y EEUU.
Según el análisis del académico de la Universidad de Chile y exembajador en Israel, la situación en Gaza “ha potenciado a los palestinos de Cisjordania que apoyan a Hamas y debilitado a los que siguen a la Autoridad Palestina”.
Hamás pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que se reúna “urgentemente para adoptar una resolución que obligue” a Israel a “poner fin a su agresión y acatar la resolución que pide el cese de la agresión y la retirada completa de sus tropas”.
Si bien Benjamín Netanyahu se mostró abierto al diálogo, rechazó la oferta de Hamás de liberar a un rehén israelí-estadounidense y devolver cuerpos de otros cuatro, a cambio de la liberación de prisioneros palestinos en manos de Israel.
El programa, preparado por Egipto, prevé reconstruir el enclave palestino, destruido por 15 meses de enfrentamiento bélico entre Israel y Hamás, sin desplazar a sus 2,4 millones de habitantes.
En ese sentido, el presidente de los Estados Unidos afirmó que el grupo islamista “puede elegir” entre “Liberar a todos los rehenes ahora, no más tarde, y devolver todos los cuerpos de las personas asesinadas o todo habrá terminado para ustedes”.