La catástrofe humanitaria que vive la Franja alcanza un nuevo punto crítico: hoy es el lugar más hambriento del mundo, donde más de 1 millón de niños podría morir de inanición. Lejos de ceder, Israel anunció la ampliación de su ofensiva militar.
Mientras las bombas y el hambre siguen matando a miles de personas en el enclave, las negociaciones en Doha avanzan lentamente. Por otro lado, Estados Unidos impuso sanciones a la relatora especial para Palestina de la ONU.
Yaser Abu Shabab, el jefe de un grupo armado palestino opuesto a Hamás y acusado de saquear camiones de ayuda humanitaria en Gaza, confirmó en una entrevista radiofónica que se estaba coordinando con el ejército israelí.
La respuesta del movimiento islamista a la propuesta patrocinada por EE.UU. se produjo pocos días antes de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viaje a reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump.
Washington impulsa una tregua de 60 días en el enclave palestino. La comunidad internacional exige frenar la catástrofe, que ya acumula más de 56 mil muertos, pero las posiciones enfrentadas entre Netanyahu y Trump complican el camino a la paz.
Cuando palestinos se reunían para recibir harina cerca de la ONG World Central Kitchen, en Jan Yunis, drones israelíes dispararon contra la gente. Además de los fallecidos, más de 200 personas resultaron heridas.
Según Reham Owda, el movimiento islamista quiere poner fin a la guerra en el enclave palestino, pero también busca ser parte de la eventual creación de un comité encargado de administrar la Franja y llevar a cabo los planes de reconstrucción.
El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) respondió a la propuesta de acuerdo del enviado estadounidense, y que incluye “el alto el fuego permanente, la retirada completa de la Franja de Gaza y garantizar el flujo de ayuda humanitaria”.
Tras el retiro de los agregados militares en Tel Aviv, el Ejecutivo descartó la ruptura de relaciones. Para exautoridades del Minrel, la decisión era “necesaria” pero advirtieron los riesgos de un quiebre diplomático total.
La portavoz del gobierno estadounidense, Karoline Leavitt, aseguró que las “conversaciones continúan” entre las partes. El acuerdo contemplaría la liberación de 10 rehenes israelíes a cambio de la excarcelación de cientos de prisioneros palestinos.
La ONU advierte que 14 mil bebés podrían morir de inanición en el enclave palestino. El gobierno de Netanyahu retiene ayuda, continúa su ofensiva y admite haber permitido durante años el financiamiento de Hamás con fondos de Qatar.
La propuesta de Naciones Unidas llega tras más de dos meses de bloqueo israelí al reparto de ayuda humanitaria en el enclave palestino, donde viven más de dos millones de personas que sufren una crisis humanitaria sin precedentes.
“Ya no queremos a estos dirigentes cómodamente instalados en el extranjero, en Turquía y Qatar, que deciden a distancia lo que es bueno o malo para nosotros”, declaró Leila, joven madre en Beit Lahia.
El exoficial y cronista de guerra, Guillaume Ancel, señaló que los bombardeos contra el enclave palestino fueron perpetrados con bombas de una tonelada proporcionadas gratuitamente por EEUU, armamento que tiene como objetivo “devastarlo todo”.
Israel desplegó a su ejército en Rafah donde instó a parte de sus habitantes a evacuar. Al mismo tiempo, las Fuerzas de Defensa de Israel continuan sus operaciones militares en el norte del pequeño enclave y en la Cisjordania ocupada.
El Movimiento afirma que “trabaja con los mediadores para evitar de forma permanente la guerra contra el pueblo palestino y garantizar la retirada de la Franja de Gaza por parte de la ocupación”, según recogió el diario palestino ‘Filastin’.
Al portavoz de la oficina de prensa de las autoridades gazatíes, Ismail al Zauabta, alertó que el enclave palestino entró “oficialmente en las primeras etapas de la hambruna”. Así, endosó la responsabilidad del “genocidio” a Israel y EEUU.