Dos meses después del acuerdo inicial, la Franja sigue sumida en la devastación y la crisis humanitaria extrema. Al mismo tiempo, la política israelí apunta a la anexión de Cisjordania y a una posible confrontación regional.
La población civil palestina enfrenta un invierno devastador con hambre, hipotermia y un sistema sanitario destruido, en medio de lo que organizaciones internacionales califican de acciones genocidas.
Mientras se reanudan las negociaciones por la reconstrucción del enclave y el desarme del grupo, la violencia se recrudece en Cisjordania. Las posiciones sobre el control de la Franja siguen irreconciliables, ensombreciendo la frágil tregua.
Tras más de dos años de hostilidades, los 20 rehenes cautivos por Hamás retornaron a sus hogares, al tiempo que Israel liberó a cerca de 2 mil prisioneros. Un hito del plan de pacificación de Trump, pero que no borra las heridas de Medio Oriente.
Tras dos años de ofensiva y de varios intentos de negociaciones sin éxito, ambas partes aprobaron un plan que incluye cese al fuego, liberación de rehenes y la entrada de ayuda humanitaria al enclave palestino bajo supervisión extranjera.
Los países firmaron un pacto de defensa mutua que incluye el paraguas nuclear de Islamabad para proteger el reino saudí, reconfigurando la paz y la seguridad de Medio Oriente y reavivando la idea de una “OTAN árabe o islámica”.
El primer ministro israelí negó que existiera una crisis alimenticia en la Franja, aun cuando hasta Trump reconoció que “hay muchos niños con hambre”. Mientras, por primera vez ONGs de Israel calificaron la ofensiva en el enclave como un “genocidio”.
Las cifras, reflejadas en las madres que ven morir a sus hijos por desnutrición, superan cualquier umbral de humanidad. Al mismo tiempo, las Fuerzas de Defensa de Israel amplían sus operaciones militares en el centro del enclave palestino.
La ofensiva israelí responde a la escalada de violencia entre comunidades en Sweida, donde milicias enfrentadas han dejado cientos de muertos. Tel Aviv actúa en defensa de una minoría aliada, mientras Damasco denuncia una violación a su soberanía.
En medio de intensos ataques a Gaza, los líderes de Estados Unidos e Israel defendieron el desplazamientos de la población palestina durante su encuentro en Washington. Organizaciones humanitarias denuncian hambruna y ataques a civiles en la Franja.
La respuesta del movimiento islamista a la propuesta patrocinada por EE.UU. se produjo pocos días antes de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viaje a reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump.
Trump anuncia posible alto el fuego en Gaza para la próxima semana. El presidente de EE.UU. conversó con implicados, reconociendo una situación “terrible” y la necesidad de intervenir por “razones humanitarias”.
Para el diplomático, el grupo no nace con una visión anti EE.UU. y así relevó ventajas de asistir a esta cumbre “porque es una visión novedosa sobre la propia construcción del orden multilateral”. Además, dijo que Chile tiene la última palabra.
Trump anunció la tregua entre Irán e Israel, pero los bombardeos continúan y ambas partes se acusan de violarla. Mientras se celebran supuestas victorias, persisten dudas sobre el futuro del programa nuclear iraní y la estabilidad regional.
Para el académico de la Universidad de Santiago, la potencia liderada por el republicano comenzó hace años “su proceso de declive”. Es en ese contexto que abogó por la entrada de otros países para guiar las conversaciones.
A la espera de que se haga realmente efectiva la tregua y la posterior paz que ha prometido Donald Trump, las últimas horas del conflicto luego del ataque estadounidense a las instalaciones nucleares muestran un escenario complejo.
El Ministerio de Salud de Irán confirmó que al menos 430 personas han muerto y más de 3 mil 500 han resultado heridas como consecuencia de los ataques israelíes. Israel, en tanto, reportó 24 fallecidos y mil 217 heridos.