Washington afirmó que los ataques buscan reducir la capacidad militar iraní en el estrecho de Ormuz. Irán respondió con advertencias sobre el derecho internacional y reportó una nueva ofensiva contra instalaciones militares de EE.UU. en la región.
Tras el fin de la tregua, los analistas internacionales Mladen Yopo, Gilberto Aranda y Cristián Garay coinciden en que Teherán mantiene su influencia regional y el control del estrecho, punto estratégico para el comercio mundial.
Los analistas insisten en que estamos todavía ante una foto provisional, aunque Irán ha resistido al ataque de dos potencias nucleares, Estados Unidos e Israel. En el aspecto económico, Washington podría beneficiarse de la energía iraní.
La reapertura del estrecho de Ormuz redujo la presión sobre el precio del petróleo y mejoró las expectativas económicas. No obstante, especialistas advierten que el escenario sigue sujeto a riesgos geopolíticos.
Teherán defendió su plan de 14 puntos para terminar la guerra y acusó a Washington de obstaculizar el diálogo, en medio de tensiones por el estrecho de Ormuz y el estancamiento de las negociaciones.
El canciller iraní, Abás Araqchi, se reunirá este lunes en San Petersburgo con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, luego de responsabilizar a Estados Unidos por el colapso de la última ronda de diálogo en Pakistán.
El analista internacional sostuvo que el pacto prioriza condiciones iraníes y deja a Estados Unidos con escaso margen político y estratégico. Así, destacó que la potencia norteamericana ha sufrido el deterioro de sus aliados tradicionales.
Las autoridades iraníes advirtieron que el paso marítimo ha cambiado su estatus de forma permanente tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel, y que ningún país podrá transitarlo sin permiso de Teherán.
El presidente de Estados Unidos amenazó con intensificar la ofensiva tras el ataque al puente B1 de Karaj, mientras Teherán denuncia el “colapso moral” de Washington y confirma que las víctimas fatales ya superan las 2.000 personas en este 2026.
La Guardia Revolucionaria informó el fallecimiento de Alireza Tangsiri tras un ataque, en un escenario marcado por la escalada del conflicto y las negociaciones internacionales en curso.
Las hostilidades entre Irán, Estados Unidos e Israel han redefinido el conflicto moderno: miles de ataques, crisis energética global y un costo humano creciente. Este artículo repasa los principales datos para evaluar los alcances de este conflicto.
El canciller Abbas Araqchi afirmó que no existe diálogo formal con Washington, pese a contactos indirectos, y descartó un alto el fuego inmediato, en medio de la tensión por el estrecho de Ormuz y nuevas advertencias de Donald Trump.
La medida, condicionada al éxito de las negociaciones en curso, reduce la tensión en Medio Oriente y provoca una fuerte caída del precio del petróleo, que retrocede tras semanas de escalada.
“Hace unos momentos parte de nuestra radiotelevisión ha sido atacada por el enemigo estadounidense y los sionistas”, explicó una locutora de la propia cadena durante la retransmisión.
La ofensiva constituyó la respuesta de Teherán a la operación militar conjunta que Washington y Tel Aviv iniciaron durante la mañana de este sábado.
El gobierno iraní denunció que la ofensiva viola el derecho internacional y decretó el cierre del espacio aéreo tras las explosiones registradas en varias ciudades. Washington declaró que la operación busca “eliminar amenazas inminentes”.
Washington y Teherán hablan de avances en Ginebra, pero el despliegue militar más grande en décadas y evacuaciones masivas anticipan un posible choque. La ventana diplomática de está noche podría ser la última oportunidad para evitar hostilidades.