Con más de 20 mil niños desnutridos y ataques que no cesan, el enclave palestino se hunde en una catástrofe irreversible. Aunque líderes mundiales exigen un alto al fuego, Netanyahu avanza con operaciones militares y planes de anexión.
Según resaltó el primer ministro británico, Keir Starmer, la decisión está condicionada a “permitir que la ONU reanude el suministro de ayuda y dejar claro que no habrá anexiones en Cisjordania y un alto al fuego sostenible a un plan de paz amplio”.
El primer ministro israelí negó que existiera una crisis alimenticia en la Franja, aun cuando hasta Trump reconoció que “hay muchos niños con hambre”. Mientras, por primera vez ONGs de Israel calificaron la ofensiva en el enclave como un “genocidio”.
“Una farsa”, así catalogó el anuncio la ONG Première Urgence Internationale, cuyos equipos desplegados en Gaza no han sido informados por las autoridades israelíes de la reanudación de los lanzamientos.
Francia se suma a los más de 140 países que reconocen a Palestina como Estado, decisión celebrada por China, Arabia Saudita y Rusia. En paralelo, la Franja reporta 82 niños muertos por inanición y el 80% de sus edificios destruidos.
AFP, Reuters, AP y BBC emitieron un comunicado inédito: piden abrir la Franja al periodismo y a la ayuda humanitaria. Denuncian que quienes realizan la cobertura del conflicto están al borde del colapso por inanición.
Tras la carta que recibió de parte de la Autoridad Palestina, el Jefe de Estado exigió que “el gobierno de Israel detenga el genocidio que está llevando a cabo”. “Se trata de respetar los derechos humanos y el derecho internacional”, destacó.
Las cifras, reflejadas en las madres que ven morir a sus hijos por desnutrición, superan cualquier umbral de humanidad. Al mismo tiempo, las Fuerzas de Defensa de Israel amplían sus operaciones militares en el centro del enclave palestino.
La catástrofe humanitaria que vive la Franja alcanza un nuevo punto crítico: hoy es el lugar más hambriento del mundo, donde más de 1 millón de niños podría morir de inanición. Lejos de ceder, Israel anunció la ampliación de su ofensiva militar.
Asimismo, otras cuatro personas murieron en sendos ataques israelíes contra Yabalia, en el norte de Gaza, y Deir al Balá, en el centro del enclave, sin que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se hayan pronunciado por ahora sobre estos bombardeos.
La Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), apoyada por Israel y Estados Unidos, acusó a agentes de Hamás de haber provocado “una estampida”, una versión que fuentes palestinas rechazaron.
La Fundación Humanitaria de Gaza está en el foco de la críticas: más de 800 palestinos han sido asesinados cuando buscaban ayuda. Mientras, Israel avanza con un plan para encerrar a 2 millones de gazatíes en una “ciudad” vigilada.
Mientras las bombas y el hambre siguen matando a miles de personas en el enclave, las negociaciones en Doha avanzan lentamente. Por otro lado, Estados Unidos impuso sanciones a la relatora especial para Palestina de la ONU.
En medio de intensos ataques a Gaza, los líderes de Estados Unidos e Israel defendieron el desplazamientos de la población palestina durante su encuentro en Washington. Organizaciones humanitarias denuncian hambruna y ataques a civiles en la Franja.
Yaser Abu Shabab, el jefe de un grupo armado palestino opuesto a Hamás y acusado de saquear camiones de ayuda humanitaria en Gaza, confirmó en una entrevista radiofónica que se estaba coordinando con el ejército israelí.
La respuesta del movimiento islamista a la propuesta patrocinada por EE.UU. se produjo pocos días antes de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viaje a reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump.
Washington impulsa una tregua de 60 días en el enclave palestino. La comunidad internacional exige frenar la catástrofe, que ya acumula más de 56 mil muertos, pero las posiciones enfrentadas entre Netanyahu y Trump complican el camino a la paz.