Más allá de la retórica sobre seguridad nacional, la presión de la Casa Blanca por controlar la isla danesa responde a una estrategia para asegurar minerales críticos, rutas comerciales del Ártico y contrarrestar la influencia china y europea.
Detrás del discurso de seguridad y liderazgo global, el presidente de EEUU apuesta por una guerra silenciosa: controlar el mercado energético para condicionar a Rusia, China y la OPEP, y fortalecer su posición política interna, pero a un alto riesgo.
El mandatario norteamericano además aseguró que le “suena bien” una operación en Colombia, afirmó que Cuba “está a punto de caer” e instó a México a “ponerse las pilas”.
Detrás de la presión de Washington contra Caracas no solo está la lucha contra el narcotráfico, sino también una contienda entre la Casa Blanca y las grandes empresas energéticas que ven como riesgosa una intervención en Venezuela.
La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, aseguró el jueves que el buque cisterna incautado fue utilizado durante años por Venezuela e Irán para transportar crudo a pesar de las sanciones internacionales en su contra.
Fernando Estenssoro y Gilberto Aranda analizaron la crisis. Señalan que EE.UU. busca recursos y hegemonía, y lamentaron la debilidad y el silencio de la comunidad internacional.
La cancelación de la cumbre con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y las duras medidas contra el sector energético ruso marcan un giro en la estrategia del republicano, en un escenario donde los combates continúan y la diplomacia parece agotada.
En términos concretos, los países petroleros rechazan cualquier restricción a la producción de plástico, así como la prohibición de moléculas o aditivos peligroso para la salud.
Un ataque de Israel a las instalaciones nucleares y petrolíferas iraníes podría tener un gran impacto en la economía de la República Islámica, así como también en el mercado mundial, pues el barril de petróleo podría subir hasta US$200.
El abogado especialista en derecho antártico, Luis Valentín Ferrada, abordó el hallazgo de petróleo por parte de Rusia en el “continente blanco” y explicó los tratados que protegen el ecosistema. Además, resaltó el rol de nuestro país en el debate.
El lugar también es reclamada por Argentina y Reino Unido. Se estima que equivale a unos 511 mil millones de barriles de petróleo, cifra que supera ampliamente la producción total del Mar del Norte en las últimas cinco décadas.
Tras la inhabilitación de María Corina Machado, la principal líder opositora al gobierno de Maduro, Washington reimpuso las medidas contra la estatal Minerven, empresa minera perteneciente al Estado venezolano.
La reunión supone un obsequio para el Kremlin y una señal de debilidad para la postura de la UE sobre Ucrania. Pero hay que considerar las necesidades de Budapest, que depende en gran medida del gas natural, el petróleo y el combustible nuclear ruso.
El director de Greenpeace en Chile expresó la urgencia por terminar con el sistema productivo basado en la depredación de la naturaleza y avanzar hacia una economía circular superando además el alto impacto de las zonas de sacrificio.
El gigante petrolero Chevron firmó la semana pasada “contratos para la continuación de las operaciones y las actividades de producción” en Venezuela, tras recibir una licencia de Estados Unidos para retomar parcialmente sus actividades.
Japón acelerará el reinicio de sus reactores nucleares, cerrados desde el accidente de Fukushima en 2011, y estudiará el desarrollo de reactores de nueva generación.
El Gobierno de Zimbawue adjudicó a la petrolera australiana Invictus tres proyectos para la compensación de carbono en más de 300 mil hectáreas de las selvas tropicales de Gwayi, Sikumi y Ngamo. Organizaciones ecologistas critican tales prácticas.