Con tropas agotadas y menos armas, Kiev resiste una ofensiva que mezcla avances territoriales y ataques a civiles. Aprovechando la distracción mundial, Moscú presiona al enemigo mientras busca rearmarse urgentemente.
La cumbre del BRICS inica este domingo. Mientras que la participación del presidente Boric despierta el debate en la interna del país, la inasistencia de los presidentes Putin y Xi Jinping amenza el alcance de acuerdos relevantes.
Mientras Irán e Israel se enfrentaban, los ataques rusos contra Ucrania aumentaban. La reciente cumbre de la OTAN reforzó el apoyo a Kiev, pero también reveló divisiones y una estrategia occidental que se redefine frente a la amenaza rusa.
Los presidentes de Rusia y China indicaron que el aumento de la tensión en Medio Oriente “no responde a los intereses de nadie”. Además, ambos mandatarios manifestaron su disposición a impulsar medidas que permitan la estabilidad de la región.
En su quinta conversación desde el retorno del republicano a la Casa Blanca, los presidentes abordaron el conflicto Israel-Irán y los avances de las negociaciones en Estambul, según el Kremlin.
Misiles balísticos y de crucero, también drones kamikazes de origen iraní Shahed, aún no se conoce en detalle la lista de armas utilizadas, pero el ejército ruso recurrió a todo su arsenal para esta masiva operación militar.
Kiev asestó un golpe estratégico contra Moscú con la operación “Spiderweb”, un hito en el conflicto. Mientras tanto, la segunda ronda de negociaciones en Turquía no logró progresos significativos hacia la paz.
Moscú alista propuestas para un posible alto al fuego, al mismo tiempo que Kiev condiciona su participación a las conversaciones. Alemania estrecha su ayuda militar y un informe revela el rol de Corea del Norte en la guerra.
El presidente de Ucrania criticó que países como China “se mantengan al margen” de la guerra en Europa. “No tenemos suficiente presión (…) Las principales potencias no están plenamente involucradas”, cuestionó.
Bombardeos masivos marcan un nuevo escalamiento del conflicto, en medio de tensiones entre Zelensky y Trump. En paralelo, Europa está en alerta ante avances de armamento ruso y despliegues militares cerca de la frontera de Finlandia.
Tras conversar con sus homólogos de ambos países, el presidente de Estados Unidos sostuvo que las condiciones las “negociarán entre ambas partes, como solo puede ser, porque conocerán detalles que nadie más conocería”.
Según anunció el presidente de Estados Unidos, además de llamar a sus homólogos ruso y ucraniano, también conversará con líderes de la OTAN. “Espero que esta guerra tan violenta termine”, dijo a través de Truth Social.
Los países retomaron el diálogo en Estambul tras dos años de guerra, pero sin acuerdos concretos. Pactaron un intercambio de prisioneros y la presentación de propuestas de alto el fuego, mientras los combates en el frente siguen intensificándose.
El país de Asía Oriental vuelve a posicionarse en el centro de la atención internacional, esta vez no solo por sus actividades militares, sino también por el fortalecimiento de su alianza con el Kremlin, en un contexto global convulso.
Para el presidente ucraniano, la tregua del 8 al 10 de mayo es “un gesto teatral” ante la visita de dirigentes a Moscú por los 80 años del triunfo de la URSS contra Hitler. Kiev pide un “alto el fuego total” como requisito a toda negociación.
El presidente de Estados Unidos expresó su molestia con su homólogo ruso, al mismo tiempo con el mandatario ucraniano. Por motivos diferentes, pero que le frustran en su intención de poner fin a tres años de conflicto entre Rusia y Ucrania.
Donald Trump afirmó que “muchos” aspectos de la iniciativa de Washington para un alto el fuego parcial en Ucrania están definidos, a pesar de que “todavía falta mucho”.