A pocos días de la cumbre entre Donald Trump y Vladimir Putin, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus unidades conquistaron las localidades de Nykanorivka y Suvorovo, situadas al suroeste de la ciudad cuartel de Dobropillia, en Donetsk.
La guerra en Ucrania parece estar viviendo sus últimos momentos, o al menos, ha entrado en una nueva fase. La confirmación de una eventual reunión entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos abre la puerta a una salida negociada.
El encuentro, aún sin sede definida, sería el primero entre ambos líderes desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania. El objetivo: buscar una salida diplomática a más de tres años de conflicto.
Aunque el Kremlin calificó el diálogo como “constructivo”, las exigencias rusas —como la renuncia de Ucrania a la OTAN— siguen siendo inaceptables para Kiev. Mientras, Washington intensifica sanciones a India y China por comerciar con Moscú.
Ucrania resiste, pero Rusia gana terreno. China observa e India se debate en sanciones. Mientras, el despliegue de submarinos nucleares estadounidenses muestra que el conflicto ya es una pulseada entre Washington y Moscú.
Ciudades ucranianas vivieron las primeras manifestaciones masivas contra Zelenski por una ley que debilita las agencias anticorrupción. En las negociaciones, Moscú exigió concesiones territoriales y Kiev rechazó la legitimación de la ocupación rusa.
Mientras el Kremlin intensifica los bombardeos contra su adversario, el jefe de la Casa Blanca articula una respuesta inédita: los aliados europeos financiarán los sistemas antiaéreos y Washington dispondrá el armamento.
La avanzada militar rusa en territorio ucraniano, el giro de Trump respecto al conflicto, acusaciones de espionaje y las críticas de la UE por el apoyo inquebrantable de China a Rusia diluyen las alternativas para dar fin a la guerra.
Con tropas agotadas y menos armas, Kiev resiste una ofensiva que mezcla avances territoriales y ataques a civiles. Aprovechando la distracción mundial, Moscú presiona al enemigo mientras busca rearmarse urgentemente.
Entre el 1 de marzo y el 31 de mayo de 2025, un total de 222 niños y niñas murieron o resultaron heridos, en comparación con los 73 registrados entre el 1 de diciembre de 2024 y el 28 de febrero de este año.
Mientras Irán e Israel se enfrentaban, los ataques rusos contra Ucrania aumentaban. La reciente cumbre de la OTAN reforzó el apoyo a Kiev, pero también reveló divisiones y una estrategia occidental que se redefine frente a la amenaza rusa.
Con una visión crítica sobre sus promesas no cumplidas en cuanto a la resolución de conflictos, el académico de la USACH señaló que incide “una idea bastante egocéntrica de que él es el centro mismo de la política mundial”.
Debido a la negativa de EE.UU., los mandatarios no lograron realizar una declaración conjunta respecto a la guerra entre Kiev y Moscú. Sobre el conflicto en Medio Oriente sí se pronunciaron, señalando que Irán no debería tener armas nucleares.
En su quinta conversación desde el retorno del republicano a la Casa Blanca, los presidentes abordaron el conflicto Israel-Irán y los avances de las negociaciones en Estambul, según el Kremlin.
El estudio del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo apeló a la responsabilidad de EE.UU. para impedir que el mundo se vuelva aún más violento. “No es momento de que las potencias mundiales renuncien a su compromiso internacional”, dicen.
Las fuerzas ucranianas siguen perdiendo terreno. Moscú lanzó más de 300 drones y siete misiles sobre territorio enemigo. El presidente Volodímir Zelenski instó una respuesta “concreta” por parte de Estados Unidos y Europa.
Misiles balísticos y de crucero, también drones kamikazes de origen iraní Shahed, aún no se conoce en detalle la lista de armas utilizadas, pero el ejército ruso recurrió a todo su arsenal para esta masiva operación militar.