Los presidentes de EE. UU. y Rusia se reunieron tres horas en Alaska. Aunque destacaron avances y la necesidad de bases para la paz, no anunciaron cese al fuego ni detallaron los acuerdos logrados.
Los dos líderes evitaron responder preguntas sobre un posible alto al fuego en Ucrania
“Si yo no fuera presidente, se habría quedado con toda Ucrania”, indicó antes de declarar su escepticismo sobre el carácter belicista, en su opinión, del mandatario ruso.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, y el de Rusia, Vladimir Putin, viajan a Alaska para su primer encuentro desde 2018, centrado en la posible negociación de paz para Ucrania.
Los presidentes de Estados Unidos y Rusia se preparan para un encuentro histórico este viernes. Mientras, el frente en Ucrania se ha roto, pues las fuerzas rusas lograron sobrepasar las defensas ucranianas en Donetsk.
Para el analista internacional, la reunión que tendrán Donald Trump y Vladimir Putin es una jugada del presidente del país norteamericano para volver a tener a Rusia como aliado. No obstante, advirtió el costo político de este movimiento.
A pocos días de la cumbre entre Donald Trump y Vladimir Putin, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus unidades conquistaron las localidades de Nykanorivka y Suvorovo, situadas al suroeste de la ciudad cuartel de Dobropillia, en Donetsk.
La guerra en Ucrania parece estar viviendo sus últimos momentos, o al menos, ha entrado en una nueva fase. La confirmación de una eventual reunión entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos abre la puerta a una salida negociada.
El encuentro, aún sin sede definida, sería el primero entre ambos líderes desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania. El objetivo: buscar una salida diplomática a más de tres años de conflicto.
Aunque el Kremlin calificó el diálogo como “constructivo”, las exigencias rusas —como la renuncia de Ucrania a la OTAN— siguen siendo inaceptables para Kiev. Mientras, Washington intensifica sanciones a India y China por comerciar con Moscú.
Ucrania resiste, pero Rusia gana terreno. China observa e India se debate en sanciones. Mientras, el despliegue de submarinos nucleares estadounidenses muestra que el conflicto ya es una pulseada entre Washington y Moscú.
Ciudades ucranianas vivieron las primeras manifestaciones masivas contra Zelenski por una ley que debilita las agencias anticorrupción. En las negociaciones, Moscú exigió concesiones territoriales y Kiev rechazó la legitimación de la ocupación rusa.
Mientras el Kremlin intensifica los bombardeos contra su adversario, el jefe de la Casa Blanca articula una respuesta inédita: los aliados europeos financiarán los sistemas antiaéreos y Washington dispondrá el armamento.
La avanzada militar rusa en territorio ucraniano, el giro de Trump respecto al conflicto, acusaciones de espionaje y las críticas de la UE por el apoyo inquebrantable de China a Rusia diluyen las alternativas para dar fin a la guerra.
Con tropas agotadas y menos armas, Kiev resiste una ofensiva que mezcla avances territoriales y ataques a civiles. Aprovechando la distracción mundial, Moscú presiona al enemigo mientras busca rearmarse urgentemente.
Entre el 1 de marzo y el 31 de mayo de 2025, un total de 222 niños y niñas murieron o resultaron heridos, en comparación con los 73 registrados entre el 1 de diciembre de 2024 y el 28 de febrero de este año.
Mientras Irán e Israel se enfrentaban, los ataques rusos contra Ucrania aumentaban. La reciente cumbre de la OTAN reforzó el apoyo a Kiev, pero también reveló divisiones y una estrategia occidental que se redefine frente a la amenaza rusa.