Los presidentes de Estados Unidos y Rusia se preparan para un encuentro histórico este viernes. Mientras, el frente en Ucrania se ha roto, pues las fuerzas rusas lograron sobrepasar las defensas ucranianas en Donetsk.
Para el analista internacional, la reunión que tendrán Donald Trump y Vladimir Putin es una jugada del presidente del país norteamericano para volver a tener a Rusia como aliado. No obstante, advirtió el costo político de este movimiento.
A pocos días de la cumbre entre Donald Trump y Vladimir Putin, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus unidades conquistaron las localidades de Nykanorivka y Suvorovo, situadas al suroeste de la ciudad cuartel de Dobropillia, en Donetsk.
La guerra en Ucrania parece estar viviendo sus últimos momentos, o al menos, ha entrado en una nueva fase. La confirmación de una eventual reunión entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos abre la puerta a una salida negociada.
El encuentro, aún sin sede definida, sería el primero entre ambos líderes desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania. El objetivo: buscar una salida diplomática a más de tres años de conflicto.
Aunque el Kremlin calificó el diálogo como “constructivo”, las exigencias rusas —como la renuncia de Ucrania a la OTAN— siguen siendo inaceptables para Kiev. Mientras, Washington intensifica sanciones a India y China por comerciar con Moscú.
Ucrania resiste, pero Rusia gana terreno. China observa e India se debate en sanciones. Mientras, el despliegue de submarinos nucleares estadounidenses muestra que el conflicto ya es una pulseada entre Washington y Moscú.
Ciudades ucranianas vivieron las primeras manifestaciones masivas contra Zelenski por una ley que debilita las agencias anticorrupción. En las negociaciones, Moscú exigió concesiones territoriales y Kiev rechazó la legitimación de la ocupación rusa.
Mientras el Kremlin intensifica los bombardeos contra su adversario, el jefe de la Casa Blanca articula una respuesta inédita: los aliados europeos financiarán los sistemas antiaéreos y Washington dispondrá el armamento.
La avanzada militar rusa en territorio ucraniano, el giro de Trump respecto al conflicto, acusaciones de espionaje y las críticas de la UE por el apoyo inquebrantable de China a Rusia diluyen las alternativas para dar fin a la guerra.
Con tropas agotadas y menos armas, Kiev resiste una ofensiva que mezcla avances territoriales y ataques a civiles. Aprovechando la distracción mundial, Moscú presiona al enemigo mientras busca rearmarse urgentemente.
Entre el 1 de marzo y el 31 de mayo de 2025, un total de 222 niños y niñas murieron o resultaron heridos, en comparación con los 73 registrados entre el 1 de diciembre de 2024 y el 28 de febrero de este año.
Mientras Irán e Israel se enfrentaban, los ataques rusos contra Ucrania aumentaban. La reciente cumbre de la OTAN reforzó el apoyo a Kiev, pero también reveló divisiones y una estrategia occidental que se redefine frente a la amenaza rusa.
Con una visión crítica sobre sus promesas no cumplidas en cuanto a la resolución de conflictos, el académico de la USACH señaló que incide “una idea bastante egocéntrica de que él es el centro mismo de la política mundial”.
Debido a la negativa de EE.UU., los mandatarios no lograron realizar una declaración conjunta respecto a la guerra entre Kiev y Moscú. Sobre el conflicto en Medio Oriente sí se pronunciaron, señalando que Irán no debería tener armas nucleares.
En su quinta conversación desde el retorno del republicano a la Casa Blanca, los presidentes abordaron el conflicto Israel-Irán y los avances de las negociaciones en Estambul, según el Kremlin.
El estudio del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo apeló a la responsabilidad de EE.UU. para impedir que el mundo se vuelva aún más violento. “No es momento de que las potencias mundiales renuncien a su compromiso internacional”, dicen.