Miraflores las acusó de “sumarse a las acciones de terrorismo” de EEUU, luego de que las empresas suspendieran temporalmente sus actividades tras la alerta de Washington de que las aeronaves circularan con “precaución” en el espacio aéreo venezolano.
El analista internacional evaluó la escalada entre Estados Unidos y el país petrolero, advirtiendo que Washington busca un “resquicio legal” para actuar, pero descartó una invasión terrestre y alertó sobre riesgos para el derecho internacional.
En Caracas, los simpatizantes del régimen marcharon para protestar contra las “amenazas” de Estados Unidos, que declaró al supuesto Cartel de los Soles como una organización terrorista y desplegó una flotilla de buques de guerra en el Caribe.
Según Víctor Rodríguez, exembajador venezolano ante la ONU, la decisión de la Casa Blanca “puede llevar a una presión muy importante” para el régimen de Nicolás Maduro, pues podría resultar en que acepten negociar su salida.
EE.UU. impulsa un acuerdo acelerado para terminar la guerra en Europa y liberar recursos militares que le permitan reorientar su estrategia hacia América Latina, con Venezuela como principal foco de presión y despliegue.
La medida permite al mandatario estadounidense imponer nuevas sanciones contra los activos y la infraestructura vinculada a Maduro. En respuesta, Caracas acusó que el objetivo de Washington busca justificar una intervención “ilegítima e ilegal”.
Nicolás Maduro instó al pueblo de EEUU a detener la guerra en el Caribe y Sudamérica, en respuesta a la operación militar ‘Lanza del Sur’ del Pentágono. Caracas y Bogotá temen una intervención militar tras los bombardeos.
Con un masivo despliegue militar frente a costas venezolanas y discusiones sobre operaciones de drones en territorio mexicano, la estrategia revive la lógica del “patio trasero”. Todo, bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció la activación de una operación que, dijo, busca expulsar a los “narcoterroristas” del hemisferio occidental. El anuncio tiene lugar en medio de crecientes tensiones con Venezuela.
Naciones Unidas, además de los gobiernos de Venezuela y Colombia, han denunciado estas prácticas como asesinatos extrajudiciales y han apuntado de que las víctimas serían principalmente pescadores.
Venezuela considera que el operativo estadounidense en el Caribe y Pacífico busca derrocar a Nicolás Maduro, quien ha reiterado sus llamados de paz, pero dice estar preparado para defenderse y muestra constantemente actividades militares en el país.
Mientras Washington intensifica sus operaciones navales contra el narcotráfico cerca de costas venezolanas, Moscú responde con el envío de sistemas de defensa aérea avanzados y no descarta proveer misiles de largo alcance a Caracas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó una guerra con Venezuela pese a la escalada militar por los ataques de Washington a supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico, que han dejado al menos 50 muertos.
La candidata oficialista cuestionó la viabilidad del plan de José Antonio Kast y aseguró que es “imaginario”. El republicano respondió que “lo único insólito” es la propuesta de Jara para regularizar a más de 300 mil inmigrantes.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó que el Comando Sur de Estados Unidos inició “inmediatamente” la búsqueda del único sobreviviente de los ataques. “Los cazaremos y los eliminaremos”, aseguró la autoridad norteamericana.
La analista internacional y académica UCHILE apuntó a que la Casa Blanca aprovecha la división regional para influir en políticas internas, señalando a Argentina y El Salvador como aliados clave y a Venezuela y Colombia como focos de conflicto.
La movilización naval de EE.UU. con el portaaviones USS Gerald R. Ford, es leída por expertos como un aviso a los gobiernos de Venezuela y Colombia, en una escalada que plantea el riesgo de una ofensiva para “neutralizar” al régimen de Maduro.