Estamos viviendo un tiempo desolador y preocupante en muchos sentidos. Una de sus expresiones es la injerencia por doquier del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se manifiesta crudamente en coyunturas simultáneas en distintas partes del mundo: desde el anuncio de cerrar el espacio aéreo de Venezuela, pasando por su intervención explícita en la […]
La tensión entre la Casa Blanca y Miraflores alcanza su punto más crítico en años. Donald Trump busca que Nicolás Maduro dé un paso al costado, al mismo tiempo que reorienta su estrategia en América Latina.
Fernando Estenssoro y Gilberto Aranda analizaron la crisis. Señalan que EE.UU. busca recursos y hegemonía, y lamentaron la debilidad y el silencio de la comunidad internacional.
Caracas condenó la orden de Trump, emitida por redes sociales, de cerrar su espacio aéreo, calificándola de “acto hostil” y “amenaza explícita de uso de la fuerza”. El ministro Padrino López aseguró que defenderán la soberanía “al costo que sea”.
El presidente estadounidense aumentó la presión sobre el régimen de Maduro, escalando su lucha contra el narcotráfico y el tráfico de personas en el Caribe con un despliegue militar que incluye el portaaviones más grande del mundo.
El mandatario hizo estos comentarios durante una videoconferencia con tropas estadounidenses para conmemorar el Día de Acción de Gracias. Varios de estos efectivos participan en la ofensiva militar de EEUU en el Caribe denominada “Lanza del Sur”.
Miraflores las acusó de “sumarse a las acciones de terrorismo” de EEUU, luego de que las empresas suspendieran temporalmente sus actividades tras la alerta de Washington de que las aeronaves circularan con “precaución” en el espacio aéreo venezolano.
El analista internacional evaluó la escalada entre Estados Unidos y el país petrolero, advirtiendo que Washington busca un “resquicio legal” para actuar, pero descartó una invasión terrestre y alertó sobre riesgos para el derecho internacional.
En Caracas, los simpatizantes del régimen marcharon para protestar contra las “amenazas” de Estados Unidos, que declaró al supuesto Cartel de los Soles como una organización terrorista y desplegó una flotilla de buques de guerra en el Caribe.
Según Víctor Rodríguez, exembajador venezolano ante la ONU, la decisión de la Casa Blanca “puede llevar a una presión muy importante” para el régimen de Nicolás Maduro, pues podría resultar en que acepten negociar su salida.
EE.UU. impulsa un acuerdo acelerado para terminar la guerra en Europa y liberar recursos militares que le permitan reorientar su estrategia hacia América Latina, con Venezuela como principal foco de presión y despliegue.
La medida permite al mandatario estadounidense imponer nuevas sanciones contra los activos y la infraestructura vinculada a Maduro. En respuesta, Caracas acusó que el objetivo de Washington busca justificar una intervención “ilegítima e ilegal”.
Nicolás Maduro instó al pueblo de EEUU a detener la guerra en el Caribe y Sudamérica, en respuesta a la operación militar ‘Lanza del Sur’ del Pentágono. Caracas y Bogotá temen una intervención militar tras los bombardeos.
Con un masivo despliegue militar frente a costas venezolanas y discusiones sobre operaciones de drones en territorio mexicano, la estrategia revive la lógica del “patio trasero”. Todo, bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció la activación de una operación que, dijo, busca expulsar a los “narcoterroristas” del hemisferio occidental. El anuncio tiene lugar en medio de crecientes tensiones con Venezuela.
Naciones Unidas, además de los gobiernos de Venezuela y Colombia, han denunciado estas prácticas como asesinatos extrajudiciales y han apuntado de que las víctimas serían principalmente pescadores.
Venezuela considera que el operativo estadounidense en el Caribe y Pacífico busca derrocar a Nicolás Maduro, quien ha reiterado sus llamados de paz, pero dice estar preparado para defenderse y muestra constantemente actividades militares en el país.