La presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Susana Jiménez, entregó un sólido respaldo a la megarreforma enviada esta semana al Congreso por la administración de José Antonio Kast. En entrevista con La Tercera, la líder gremial afirmó que el proyecto de reconstrucción responde a una realidad innegable: una década de crecimiento estancado en torno al 2% y una inversión real paralizada.
“Si no se hace algo distinto, las perspectivas no van a cambiar”, advirtió Jiménez, subrayando que la iniciativa sintoniza con la prioridad ciudadana de generar empleo formal en un contexto donde la desocupación se ha mantenido sobre el 8% por más de tres años. Para la CPC, la orientación hacia la competitividad tributaria y la certeza jurídica es el camino correcto para atraer capitales en este 2026.
Para la líder empresarial, la medida más relevante del paquete legislativo es la rebaja de impuestos corporativos. Jiménez argumentó que las sucesivas alzas tributarias de los últimos 20 años han funcionado como un obstáculo para el desarrollo, restando capacidad de reinversión a las compañías.
Aun así, aclaró que la baja de gravámenes no es una solución mágica por sí sola. “Tiene que ir acompañada con las otras medidas”, señaló, refiriéndose a la necesidad de establecer reglas claras y estables que permitan a los inversionistas proyectar sus negocios a largo plazo sin temor a cambios de reglas constantes.
Pese al apoyo general, Jiménez planteó reparos respecto a la propuesta del Gobierno sobre las contribuciones, una promesa de campaña que difiere de la visión de la CPC. El gremio propone que estas se definan según precio de mercado, se ajusten por IPC y solo se redefinan tras transacciones, buscando mayor objetividad y predictibilidad.
Respecto al temor por una posible caída en la recaudación fiscal, la presidenta de la CPC descartó que el proyecto genere una merma en el largo plazo. “El crecimiento económico es la única forma de que exista una convergencia fiscal duradera”, explicó, enfatizando que el problema de fondo es el gasto excesivo del Estado por sobre sus ingresos reales. “Hay dos posibilidades: se mantiene la torta como está o se hace que crezca para todos”, concluyó.






