El bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructura energética han disparado el precio del petróleo sobre los $110 USD, tensionando la economía global y acercando al mundo a una posible crisis de suministro y recesión.
Las hostilidades entraron en una fase más intensa, golpeando la energía global y tensionando a EE.UU. Mientras Trump enfrenta divisiones internas y presión internacional, el conflicto amenaza con desbordarse política y económicamente.
A 13 días del inicio de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán, los enfrentamientos bélicos se han transformado en un conflicto regional: miles de ataques, millones de desplazados y un fuerte impacto en el petróleo y la economía global.
El presidente de EE.UU. afirma que la guerra con Irán está cerca de terminar, pero los ataques continúan y el estrecho de Ormuz sigue paralizado. Entre amenazas, ataques y presión sobre el petróleo, el futuro del conflicto sigue siendo incierto.
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, dijo que los ataques contra Irán se intensificarán este martes, con los bombardeos más fuertes desde que Washington lanzó la guerra hace 10 días.
La Guardia afirmó que Donald Trump inició la guerra “mintiendo al pueblo estadounidense” y que las respuestas de Irán lo han dejado “confundido e indefenso”, acusándolo además de intentar presionar psicológicamente al país con “mentiras y engaños”.
Desde el Líbano hasta el Cáucaso y el Golfo, el conflicto bélico en Medio Oriente amenaza el comercio global, la energía y la estabilidad financiera, elevando el riesgo de una desequilibrio internacional prolongado.
La Armada de Sri Lanka anunció este jueves que recuperó 84 cuerpos de los tripulantes que se encontraban a bordo del buque iraní hundido en la víspera por un torpedo lanzado por Estados Unidos en el Océano Índico, al sur de la isla.
Los hechos ocurren en medio de la escalada tras los ataques del sábado de Estados Unidos e Israel contra Irán, que respondió con bombardeos contra territorio israelí y contra instalaciones estadounidenses en países del golfo Pérsico.
La ofensiva de EE.UU. e Israel ya no busca solo debilitar a Irán, sino forzar un cambio de régimen. Pero la respuesta iraní, basada en desgaste y expansión regional, amenaza con transformar una guerra “rápida” en un conflicto largo y desestabilizador
Bombardeos masivos en siete países, más de 500 víctimas fatales en Irán y el Estrecho de Ormuz al borde del colapso. La muerte del ayatolá Alí Jamenei reconfiguró las reglas del juego y abre una nueva etapa para Medio Oriente.
“Hace unos momentos parte de nuestra radiotelevisión ha sido atacada por el enemigo estadounidense y los sionistas”, explicó una locutora de la propia cadena durante la retransmisión.
Washington y Teherán hablan de avances en Ginebra, pero el despliegue militar más grande en décadas y evacuaciones masivas anticipan un posible choque. La ventana diplomática de está noche podría ser la última oportunidad para evitar hostilidades.
Irán, Israel y EE.UU. viven horas críticas: negociaciones nucleares en curso, ultimátum de 10 días y un despliegue militar sin precedentes en Medio Oriente. El riesgo de una guerra que impacte la economía global crece día a día.
Mientras la atención mundial se desplaza a otros conflictos, Rusia intensifica sus ataques sobre el territorio ucraniano. La crisis energética, el desgaste y las tensiones entre aliados abren una peligrosa ventana de oportunidad para el Kremlin.
Tras el regreso del magnate republicano a la Casa Blanca, Estados Unidos ha pasado de garante del orden internacional a ser su principal disruptor. Aranceles, intervenciones y una diplomacia del shock marcan un mundo más inestable e impredecible.
La República Islámica enfrenta protestas masivas y represión brutal, mientras la tensión con Israel y Estados Unidos escala. Movimientos militares, amenazas cruzadas y una región sin amortiguadores acercan el escenario a un conflicto bélico.