La Armada de Sri Lanka anunció este jueves que recuperó 84 cuerpos de los tripulantes que se encontraban a bordo del buque iraní hundido en la víspera por un torpedo lanzado por Estados Unidos en el Océano Índico, al sur de la isla.
Los hechos ocurren en medio de la escalada tras los ataques del sábado de Estados Unidos e Israel contra Irán, que respondió con bombardeos contra territorio israelí y contra instalaciones estadounidenses en países del golfo Pérsico.
La ofensiva de EE.UU. e Israel ya no busca solo debilitar a Irán, sino forzar un cambio de régimen. Pero la respuesta iraní, basada en desgaste y expansión regional, amenaza con transformar una guerra “rápida” en un conflicto largo y desestabilizador
Bombardeos masivos en siete países, más de 500 víctimas fatales en Irán y el Estrecho de Ormuz al borde del colapso. La muerte del ayatolá Alí Jamenei reconfiguró las reglas del juego y abre una nueva etapa para Medio Oriente.
“Hace unos momentos parte de nuestra radiotelevisión ha sido atacada por el enemigo estadounidense y los sionistas”, explicó una locutora de la propia cadena durante la retransmisión.
Washington y Teherán hablan de avances en Ginebra, pero el despliegue militar más grande en décadas y evacuaciones masivas anticipan un posible choque. La ventana diplomática de está noche podría ser la última oportunidad para evitar hostilidades.
Irán, Israel y EE.UU. viven horas críticas: negociaciones nucleares en curso, ultimátum de 10 días y un despliegue militar sin precedentes en Medio Oriente. El riesgo de una guerra que impacte la economía global crece día a día.
Mientras la atención mundial se desplaza a otros conflictos, Rusia intensifica sus ataques sobre el territorio ucraniano. La crisis energética, el desgaste y las tensiones entre aliados abren una peligrosa ventana de oportunidad para el Kremlin.
Tras el regreso del magnate republicano a la Casa Blanca, Estados Unidos ha pasado de garante del orden internacional a ser su principal disruptor. Aranceles, intervenciones y una diplomacia del shock marcan un mundo más inestable e impredecible.
La República Islámica enfrenta protestas masivas y represión brutal, mientras la tensión con Israel y Estados Unidos escala. Movimientos militares, amenazas cruzadas y una región sin amortiguadores acercan el escenario a un conflicto bélico.
Irán enfrenta una crisis en dos frentes: una economía asfixiada por sanciones y una calle que ya no pide reformas, sino cambios de fondo. Con la Guardia Revolucionaria bajo presión y amenazas externas, el régimen entra en una fase decisiva.
El repliegue estratégico de EE.UU., la fragmentación en Europa y la creciente tensión tanto en Asia como en Medio Oriente vaticinan un año marcado por la desconfianza, el uso del poder sin límites y el aumento de conflictos en todas las regiones.
El ataque saudí a cargamentos emiratíes en Yemen confirma la ruptura de alianzas clave y revela una Guerra Fría en Medio Oriente. Tres ejes regionales compiten por rutas en el Mar Rojo, con riesgo real de una guerra regional que derive en uno global.
La sexta reunión en menos de un año entre ambos líderes busca destrabar el frágil alto el fuego en la Franja, pero la agenda está marcada por dos amenazas mayores para Israel: las crecientes tensiones con Turquía y la capacidad nuclear de Irán.
Dos meses después del acuerdo inicial, la Franja sigue sumida en la devastación y la crisis humanitaria extrema. Al mismo tiempo, la política israelí apunta a la anexión de Cisjordania y a una posible confrontación regional.
La escalada entre Estados Unidos y el país petrolero se ha centrado en aspecto militares y geopolíticos, relegando el impacto humanitario. Un eventual conflicto podría detonar un éxodo sin precedentes y tensionar aún más a una región ya saturada.
La guerra entre ambos países tensiona al límite a Bruselas. El apoyo financiero a Kiev, el temor al Kremlin y el desgaste social por la deuda y los recortes profundizan las divisiones internas de un bloque que enfrenta su mayor prueba de cohesión.