La tensión entre la Casa Blanca y Miraflores alcanza su punto más crítico en años. Donald Trump busca que Nicolás Maduro dé un paso al costado, al mismo tiempo que reorienta su estrategia en América Latina.
La población civil palestina enfrenta un invierno devastador con hambre, hipotermia y un sistema sanitario destruido, en medio de lo que organizaciones internacionales califican de acciones genocidas.
EE.UU. impulsa un acuerdo acelerado para terminar la guerra en Europa y liberar recursos militares que le permitan reorientar su estrategia hacia América Latina, con Venezuela como principal foco de presión y despliegue.
Estados Unidos y Rusia negocian en secreto un plan de paz mientras Zelenski y la UE miran sorprendidos. La corrupción golpea al gobierno ucraniano, mientras Washington presiona para acelerar un acuerdo que redefiniría la seguridad europea.
Con un masivo despliegue militar frente a costas venezolanas y discusiones sobre operaciones de drones en territorio mexicano, la estrategia revive la lógica del “patio trasero”. Todo, bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
Mientras se reanudan las negociaciones por la reconstrucción del enclave y el desarme del grupo, la violencia se recrudece en Cisjordania. Las posiciones sobre el control de la Franja siguen irreconciliables, ensombreciendo la frágil tregua.
Dos atentados sacuden Pakistán y reavivan las tensiones con Afganistán e India. Islamabad acusa a Kabul y a Nueva Delhi de estar detrás de los ataques, mientras la región vive una tregua frágil y la amenaza del terrorismo vuelve a crecer.
Mientras Washington intensifica sus operaciones navales contra el narcotráfico cerca de costas venezolanas, Moscú responde con el envío de sistemas de defensa aérea avanzados y no descarta proveer misiles de largo alcance a Caracas.
Las dos mayores potencias atómicas del planeta se enredan en una peligrosa espiral de acusaciones y demostraciones de fuerza. En cuestión de días, ambos bandos han dado pasos concretos para reanudar las pruebas con explosivos reales.
La cancelación de la cumbre con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y las duras medidas contra el sector energético ruso marcan un giro en la estrategia del republicano, en un escenario donde los combates continúan y la diplomacia parece agotada.
Los países firmaron un pacto de defensa mutua que incluye el paraguas nuclear de Islamabad para proteger el reino saudí, reconfigurando la paz y la seguridad de Medio Oriente y reavivando la idea de una “OTAN árabe o islámica”.
Los 47 países de la Comunidad Política Europea se unieron en Copenhague para reforzar su apoyo al presidente ucraniano, Volodímir Zelensk, desafiando las advertencias del Kremlin y marcando una nueva fase de escalada en el conflicto.
El presidente estadounidense aseguró que Ucrania podría recuperar sus fronteras originales, incluso Crimea, en un cambio total de su postura anterior que replantea la estrategia occidental frente al conflicto.
Mientras avanza la Asamblea de la ONU, Trump intensifica el despliegue militar contra el país petrolero. La estrategia abre escenarios que amenazan con fracturar la región y reconfigurar cómo pensar la paz y la seguridad en América Latina.
La violación del espacio aéreo de un integrante de la Alianza Atlántica por Moscú no solo prueba las defensas militares, sino que tensiona la unidad política del bloque ante la mayor provocación rusa en Europa desde el inicio de la guerra en Ucrania.
El despliegue de la flota estadounidense frente a las costas de Venezuela ha provocado un aumento vertiginoso en las tensiones entre ambos países. Nuevos antecedentes comienzan a figurar un escenario cada vez más volátil y peligroso.
La guerra en Ucrania está entrando a su fase final. La cumbre entre los principales líderes europeos en la Casa Blanca llega a días de la reunión de Trump y Putin. A pesar de los avances, Rusia sigue avanzando en el frente ucraniano.