Irán enfrenta una crisis en dos frentes: una economía asfixiada por sanciones y una calle que ya no pide reformas, sino cambios de fondo. Con la Guardia Revolucionaria bajo presión y amenazas externas, el régimen entra en una fase decisiva.
El repliegue estratégico de EE.UU., la fragmentación en Europa y la creciente tensión tanto en Asia como en Medio Oriente vaticinan un año marcado por la desconfianza, el uso del poder sin límites y el aumento de conflictos en todas las regiones.
El ataque saudí a cargamentos emiratíes en Yemen confirma la ruptura de alianzas clave y revela una Guerra Fría en Medio Oriente. Tres ejes regionales compiten por rutas en el Mar Rojo, con riesgo real de una guerra regional que derive en uno global.
La sexta reunión en menos de un año entre ambos líderes busca destrabar el frágil alto el fuego en la Franja, pero la agenda está marcada por dos amenazas mayores para Israel: las crecientes tensiones con Turquía y la capacidad nuclear de Irán.
Dos meses después del acuerdo inicial, la Franja sigue sumida en la devastación y la crisis humanitaria extrema. Al mismo tiempo, la política israelí apunta a la anexión de Cisjordania y a una posible confrontación regional.
La escalada entre Estados Unidos y el país petrolero se ha centrado en aspecto militares y geopolíticos, relegando el impacto humanitario. Un eventual conflicto podría detonar un éxodo sin precedentes y tensionar aún más a una región ya saturada.
La guerra entre ambos países tensiona al límite a Bruselas. El apoyo financiero a Kiev, el temor al Kremlin y el desgaste social por la deuda y los recortes profundizan las divisiones internas de un bloque que enfrenta su mayor prueba de cohesión.
Hasta este momento, ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado han confirmado que el mensaje presidencial vaya a contener una declaración de este tipo o el anuncio de una acción militar contra el país petrolero.
La designación del régimen de Nicolás Maduro como una organización terrorista y el bloqueo naval de sus recursos marcan un giro tanto legal como militar del conflicto, que revive los fantasmas de Irak y amenaza con desestabilizar a toda la región.
Detrás de la presión de Washington contra Caracas no solo está la lucha contra el narcotráfico, sino también una contienda entre la Casa Blanca y las grandes empresas energéticas que ven como riesgosa una intervención en Venezuela.
EEUU vuelve a enfocar su poder en Latinoamérica. Migración, crimen organizado y el freno a la influencia china marcan el “Corolario Trump”, una actualización de la Doctrina Monroe que deja a Venezuela en el centro de su prioridad militar y política.
El destino de los fondos congelados del Kremlin tensa la cohesión del bloque y pone a prueba los pilares de su seguridad jurídica y económica. Entre el riesgo financiero y las amenazas de Moscú, el conflicto bélico redefine el futuro del continente.
La caída de esta ciudad marca un giro crítico en el conflicto bélico: Rusia rompe la principal ruta logística ucraniana mientras Washington negocia con Moscú, elevando la presión militar, política y diplomática sobre Kiev.
La tensión entre la Casa Blanca y Miraflores alcanza su punto más crítico en años. Donald Trump busca que Nicolás Maduro dé un paso al costado, al mismo tiempo que reorienta su estrategia en América Latina.
La población civil palestina enfrenta un invierno devastador con hambre, hipotermia y un sistema sanitario destruido, en medio de lo que organizaciones internacionales califican de acciones genocidas.
EE.UU. impulsa un acuerdo acelerado para terminar la guerra en Europa y liberar recursos militares que le permitan reorientar su estrategia hacia América Latina, con Venezuela como principal foco de presión y despliegue.
Estados Unidos y Rusia negocian en secreto un plan de paz mientras Zelenski y la UE miran sorprendidos. La corrupción golpea al gobierno ucraniano, mientras Washington presiona para acelerar un acuerdo que redefiniría la seguridad europea.