La catástrofe humanitaria que vive la Franja alcanza un nuevo punto crítico: hoy es el lugar más hambriento del mundo, donde más de 1 millón de niños podría morir de inanición. Lejos de ceder, Israel anunció la ampliación de su ofensiva militar.
Asimismo, otras cuatro personas murieron en sendos ataques israelíes contra Yabalia, en el norte de Gaza, y Deir al Balá, en el centro del enclave, sin que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se hayan pronunciado por ahora sobre estos bombardeos.
En total ya suman 995 los muertos, 6011 los heridos y 45 los desaparecidos en incidentes ocurridos en los puestos de la Fundación Humanitaria para Gaza: la organización controlada por los gobiernos israelí y estadounidense.
La decisión tuvo lugar horas después de que el enviado de EE. UU. para Siria, Tom Barrack, anunciara que Israel aceptó poner punto y final a sus bombardeos contra las fuerzas de las autoridades sirias.
La ofensiva israelí responde a la escalada de violencia entre comunidades en Sweida, donde milicias enfrentadas han dejado cientos de muertos. Tel Aviv actúa en defensa de una minoría aliada, mientras Damasco denuncia una violación a su soberanía.
La Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), apoyada por Israel y Estados Unidos, acusó a agentes de Hamás de haber provocado “una estampida”, una versión que fuentes palestinas rechazaron.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, afirmó que no entrarán “de nuevo en un proceso así hasta que haya garantías sobre la efectividad de la diplomacia”. Además, cuestionó la base “legal o política” de las sanciones contra Irán.
Mientras las bombas y el hambre siguen matando a miles de personas en el enclave, las negociaciones en Doha avanzan lentamente. Por otro lado, Estados Unidos impuso sanciones a la relatora especial para Palestina de la ONU.
Mientras el estado alemán continúa respaldando a Israel, la sociedad civil se ha manifestado en contra de lo que está ocurriendo en Gaza. En Berlín, se realizó una protesta masiva y un campamento de activistas está instalado frente al parlamento.
En medio de intensos ataques a Gaza, los líderes de Estados Unidos e Israel defendieron el desplazamientos de la población palestina durante su encuentro en Washington. Organizaciones humanitarias denuncian hambruna y ataques a civiles en la Franja.
Yaser Abu Shabab, el jefe de un grupo armado palestino opuesto a Hamás y acusado de saquear camiones de ayuda humanitaria en Gaza, confirmó en una entrevista radiofónica que se estaba coordinando con el ejército israelí.
La respuesta del movimiento islamista a la propuesta patrocinada por EE.UU. se produjo pocos días antes de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viaje a reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump.
Washington impulsa una tregua de 60 días en el enclave palestino. La comunidad internacional exige frenar la catástrofe, que ya acumula más de 56 mil muertos, pero las posiciones enfrentadas entre Netanyahu y Trump complican el camino a la paz.
El presidente estadounidense, condenó la “caza de brujas” de la que dice está siendo víctima el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y ha criticado que se le obligue a comparecer ante la Justicia “por nada”.
Trump anuncia posible alto el fuego en Gaza para la próxima semana. El presidente de EE.UU. conversó con implicados, reconociendo una situación “terrible” y la necesidad de intervenir por “razones humanitarias”.
El líder supremo iraní aseguró que los ataques estadounidenses “no hicieron nada significativo” en las instalaciones nucleares de Irán. “No ganaron nada con esta guerra”, declaró el ayatolá.
Trump anunció la tregua entre Irán e Israel, pero los bombardeos continúan y ambas partes se acusan de violarla. Mientras se celebran supuestas victorias, persisten dudas sobre el futuro del programa nuclear iraní y la estabilidad regional.