El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que Canadá reconocerá a Palestina como Estado en la Asamblea General de la ONU de septiembre, sumándose a recientes decisiones similares de otros países occidentales.
Con más de 20 mil niños desnutridos y ataques que no cesan, el enclave palestino se hunde en una catástrofe irreversible. Aunque líderes mundiales exigen un alto al fuego, Netanyahu avanza con operaciones militares y planes de anexión.
Según resaltó el primer ministro británico, Keir Starmer, la decisión está condicionada a “permitir que la ONU reanude el suministro de ayuda y dejar claro que no habrá anexiones en Cisjordania y un alto al fuego sostenible a un plan de paz amplio”.
En Bruselas, sede de la UE, reconocen que la cifra pactada con Israel no es suficiente pero se acordó como un punto medio entre el bloqueo total de la Franja y los más de 600 camiones que ingresaban antes de los ataques de Hamás en 2023.
El primer ministro israelí negó que existiera una crisis alimenticia en la Franja, aun cuando hasta Trump reconoció que “hay muchos niños con hambre”. Mientras, por primera vez ONGs de Israel calificaron la ofensiva en el enclave como un “genocidio”.
Francia se suma a los más de 140 países que reconocen a Palestina como Estado, decisión celebrada por China, Arabia Saudita y Rusia. En paralelo, la Franja reporta 82 niños muertos por inanición y el 80% de sus edificios destruidos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció en su cuenta X el 24 de julio que Francia reconocerá al Estado de Palestina en septiembre próximo, en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
AFP, Reuters, AP y BBC emitieron un comunicado inédito: piden abrir la Franja al periodismo y a la ayuda humanitaria. Denuncian que quienes realizan la cobertura del conflicto están al borde del colapso por inanición.
Las cifras, reflejadas en las madres que ven morir a sus hijos por desnutrición, superan cualquier umbral de humanidad. Al mismo tiempo, las Fuerzas de Defensa de Israel amplían sus operaciones militares en el centro del enclave palestino.
La directora general de la organización de la ONU, Audrey Azoulay, lamentó la decisión del presidente Donald Trump. Sin embargo, sostuvo que “este anuncio ya se esperaba y estamos preparados para ello”.
Asimismo, otras cuatro personas murieron en sendos ataques israelíes contra Yabalia, en el norte de Gaza, y Deir al Balá, en el centro del enclave, sin que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se hayan pronunciado por ahora sobre estos bombardeos.
En total ya suman 995 los muertos, 6011 los heridos y 45 los desaparecidos en incidentes ocurridos en los puestos de la Fundación Humanitaria para Gaza: la organización controlada por los gobiernos israelí y estadounidense.
La Fundación Humanitaria de Gaza está en el foco de la críticas: más de 800 palestinos han sido asesinados cuando buscaban ayuda. Mientras, Israel avanza con un plan para encerrar a 2 millones de gazatíes en una “ciudad” vigilada.
Mientras las bombas y el hambre siguen matando a miles de personas en el enclave, las negociaciones en Doha avanzan lentamente. Por otro lado, Estados Unidos impuso sanciones a la relatora especial para Palestina de la ONU.
Mientras el estado alemán continúa respaldando a Israel, la sociedad civil se ha manifestado en contra de lo que está ocurriendo en Gaza. En Berlín, se realizó una protesta masiva y un campamento de activistas está instalado frente al parlamento.
En medio de intensos ataques a Gaza, los líderes de Estados Unidos e Israel defendieron el desplazamientos de la población palestina durante su encuentro en Washington. Organizaciones humanitarias denuncian hambruna y ataques a civiles en la Franja.
La respuesta del movimiento islamista a la propuesta patrocinada por EE.UU. se produjo pocos días antes de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viaje a reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump.