El debate iniciado por Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), por la regularización de migrantes está lejos de terminar. El mismo dirigente gremial volvió a insistir en su postura e incluso apuntó contra candidatos presidenciales.
En entrevista con El Mercurio, el exministro de Agricultura de Sebastián Piñera manifestó que en la actividad agrícola “se ha caído en la informalidad” en el último tiempo. “Formalicemos al inmigrante que entró con visa de turista, que sabemos por dónde entró y cuándo entró, porque está siendo un tremendo aporte al país”, defendió Walker.
Asimismo, el dirigente gremial argumentó la idea con la falta de mano de obra chilena en labores agrícolas. “La mano de obra nacional no es capaz de cubrir una cosecha de cereza donde vamos a necesitar 250 mil personas para esta temporada”, explicó y reiteró su llamado al mundo político a “dejar el populismo y abordar este tema con seriedad, nos guste o no, es una realidad”.
Quién se cuadró con las declaraciones de Antonio Walker fue la presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Susana Jiménez. “Me remito a lo que él ha señalado de que es muy importante generar esos mecanismos que permitan una entrada formal para esos trabajadores extranjeros”, señaló este jueves la dirigenta gremial tras su participación en la Tercera Cumbre Agrícola.

Respecto de la necesidad de mano de obra migrante en actividades agrícolas, Jiménez también defendió que “hay ciertos sectores que demandan más mano de obra y que no dan abasto efectivamente con la disposición de trabajadores y trabajadoras nacionales”.
Este jueves, en el marco de su participación en la 80° Asamblea General de las Naciones Unidas se le consultó el Presidente Gabriel Boric por el debate, quién fue tajante al remarcar que “Chile no está en condiciones de recibir más migración, en particular migración irregular”.
En la misma línea, este viernes la ministra de Agricultura, Ignacia Fernández, aclaró si en el país existe o no dependencia de la mano de obra extranjera en el mundo agrícola. “El agro es un sector que efectivamente ha tenido cambios importantes en material laboral en los últimos años”, partió mencionando.
La autoridad explicó los dos principales cambios en la actividad: “Primero, el envejecimiento de los trabajadores chilenos en el agro, y el segundo la alta informalidad. Una informalidad mucho mayor que en otros rubros productivos. Cerca del 40% de los trabajadores en el agro, según nuestras estimaciones, son informales”.
Sin embargo, la ministra de Agricultura estimó que solo entre un 6% y 7% de los trabajadores del agro son migrantes y, considerando a los no documentados, esta cifra aumentaría solo hasta un 10%. “Los migrantes efectivamente juegan un rol importante complementario al trabajo nacional, pero aquí lo fundamental es esta dimensión de informalidad que es muy fuerte y que tenemos que ir reduciendo”, expresó Fernández.

Por su lado, Miguel Canala, gerente general de Frutas Chile, profundizó en la discusión sosteniendo que: “En todos los países donde hay fruticultura se desarrolla con trabajadores extranjeros”.
“Nosotros necesitamos un porcentaje de gente que viene a trabajar todos los años a Chile. Y aquí quisiera precisar, el mecanismo existe, o sea, la gente debe ingresar por las vías formales”, recalcó.
Desde el Congreso, han continuado manifestando sus respectivas posturas en la materia. La senadora de Renovación Nacional, Paulina Núñez, a diferencia de la postura de figuras del comando de la presidenciable, Evelyn Matthei, expresó que las declaraciones de Antonio Walker son “poco prudentes e improvisadas” .
“Una decisión de esta envergadura no puede justificarse solo por necesidades de mano de obra: debe considerar su impacto en educación, salud y vivienda, especialmente en regiones como Antofagasta, donde han aumentado las tomas, faltan cupos escolares y los consultorios están sobreexigidos”, expresó.
De esa manera, aseveró que “si el Estado opta por una medida así, debe ser parte de un plan integral y responsable”.






