La estabilidad de Medio Oriente se ve amenazada por la escalada del conflicto bélico. No son solo dos países enfrentados, sino que es una batalla que involucra a potencias globales, actores regionales, alianzas militares y economías energéticas.
Para el analista internacional, en el escenario actual no se vislumbra un elemento de regresión en el conflicto. Respecto al rol de Estados Unidos, dijo: “Tengo la impresión de que están preocupados por el enriquecimiento de uranio en Irán”.
En su quinta conversación desde el retorno del republicano a la Casa Blanca, los presidentes abordaron el conflicto Israel-Irán y los avances de las negociaciones en Estambul, según el Kremlin.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqaei, denunció que EE.UU. “no puede decir que está negociando mientras se reparten responsabilidades y permite a un régimen genocida que ataque nuestra integridad territorial”.
El pontífice insto a todos los países a que “apoyen la causa de la paz, iniciando caminos de reconciliación y promoviendo soluciones que garanticen la seguridad y la dignidad de todos”.
Tras los ataques iraníes de este viernes, el ministro de Defensa judío, Israel Katz, avisó al líder supremo de la república islámica, Ali Jamenei, que no se atreva a seguir ordenando ataques contra el territorio de Israel.
La respuesta no se hizo esperar: cientos de misiles fueron lanzados contra territorio israelí tras los bombardeos a las instalaciones nucleares iraníes. La nueva etapa de las tensiones en Medio Oriente atentan contra la estabilidad regional.
La agencia oficial IRNA confirmó la operación, calificándola como el “comienzo” de su “respuesta aplastante” al reciente ataque israelí contra instalaciones militares y nucleares iraníes.
El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha negado la participación de la Administración de Donald Trump en los ataques ejecutados por el Ejército israelí en la madrugada de este viernes contra supuestos objetivos nucleares de Irán.
El Gobierno de Israel ha emprendido en las últimas horas “un maratón de llamadas” con autoridades de todo el mundo en el que básicamente ha esgrimido que “no tenía otra opción” que lanzar una nueva cadena de ataques sobre Irán.
Con la diplomacia estancada y las tensiones en aumento, EE.UU. retiró personal diplomático de Irak. Tel Aviv se prepara para atacar a la república islámica, abriendo un escenario con posibles repercusiones regionales y en el equilibrio global.
Analistas internacionales apuntan a que el país de Medio Oriente “no va en tránsito a una democracia”. El líder de HTS, Mohammed al Jawlani, jugará un rol crucial para evitar una nueva guerra civil entre las diversas facciones existentes.
El objetivo, según justificó el portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos, es “proteger a los ciudadanos y fuerzas estadounidenses (…) a Israel y reducir la tensión mediante la disuasión y la diplomacia”.
La intensificación de los ataques de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) sobre posiciones vinculadas a Hezbolá ha provocado la ola de evacuaciones forzadas, en su mayoría personas que huyen de la zona sur del país de Oriente Medio.
Un ataque de Israel a las instalaciones nucleares y petrolíferas iraníes podría tener un gran impacto en la economía de la República Islámica, así como también en el mercado mundial, pues el barril de petróleo podría subir hasta US$200.
En un discurso poco habitual durante la oración del viernes, Alí Jamenei calificó como “totalmente legítima” la ofensiva de este martes, al igual que el ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023.
El país liderado por Netanyahu reconoció que los centenares de misiles lanzados por Irán sólo lograron impactar bases militares. En tanto, las naciones del G-7 condenaron el ataque y buscan sanciones contra la república islámica.