Las dos mayores economías del mundo se reúnen en Malasia antes del encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping en el marco de la cumbre APEC. La reunión busca estabilizar la escalada de aranceles entre ambos países.
Las dos primeras potencias mundiales habían reducido sus derechos de aduana, dando un respiro al comercio bilateral. Pero sin un nuevo acuerdo, los aranceles podrían dispararse a niveles récord, con consecuencias para la economía mundial.
La victoria que celebra hoy el jefe de la Casa Blanca podría convertirse, en unos meses, en un revés económico. Los gravámenes aduaneros llenarán las arcas de Estados Unidos, pero en el largo plazo los consumidores estadounidenses pagarán la factura.
El presidente de EE.UU. no especificó los plazos ni condiciones exactas de la medida. En tanto, cargó duramente contra los gobiernos anteriores, a quienes acusó de permitir la deslocalización industrial.
“Acabamos de firmar con China ayer, ¿verdad? Acabamos de firmar con China”, declaró durante un evento en la Casa Blanca en el que no proporcionó más detalles sobre un acuerdo que las autoridades del gigante asiático no confirmaron hasta el momento.
Así lo informó este lunes el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tras un fin de semana de negociaciones de ambas partes en Ginebra.
“Se negoció un reinicio total de forma amistosa, pero constructiva. Queremos ver, por el bien tanto de China como de EEUU, una apertura de China a las empresas estadounidenses”, declaró el mandatario norteamericano.
Ante la guerra comercial impulsada por EEUU, el informe del Fondo Monetario Internacional destacó que el comercio de bienes y servicios crecerá sólo el 1,7% este año, en vez del 3,2% previsto hace tres meses.
El tenor del discurso estuvo marcado por el contexto internacional de guerra de aranceles entre Estados Unidos y China. Ambos mandatarios hicieron un llamado a líderes del continente para avanzar en la cooperación regional.
La delegación contempla a cinco ministros y ministras de Estado, parlamentarios, gobernadores y representantes empresariales como Rosario Navarro, presidenta de la SOFOFA. Bajo el contexto internacional, Chile pretende estrechar lazos en la región.
Jorge Heine aseguró que el gigante asiático tiene a su favor una mayor capacidad de resistir frente a Estados Unidos. No obstante, aclaró que este no es el fin de la globalización, pero sí “va a ser una distinta, ya no centrada en EE.UU.”.
Respecto a la guerra arancelaria, el Mandatario adelantó que no responderá con gravámenes, sino con diplomacia y firmeza en el marco del Tratado de Libre Comercio con EE.UU. Además, reiteró el llamado a la prescindencia de cara a las primarias.
El Gobierno aún no recibe una orden ejecutiva con mayores detalles y precisión proveniente desde EE.UU. El jefe de la billetera fiscal afirmó que la incertidumbre continuará y el país debe estar preparado, por lo que ya abrieron canales de diálogo.
El conglomerado puso pausa a sus represalias contra los gravámenes de Washington luego de que el presidente norteamericano, Donald Trump, decidiera abandonar parte de los impuestos que había iniciado contra varios países.
El economista aseguró que se trata de un fenómeno inaudito, porque se está intentando cambiar el modelo del libre mercado. Sobre la situación de Chile, recomendó que nuestro país negocie de manera discreta sus aranceles con Estados Unidos.
El decano de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile sostuvo que la política arancelaria del presidente de EE.UU. es “sólo comparable a la de Smoot-Hawley durante la Gran Depresión” de 1929, que colapsó la economía mundial.
“Sin duda un shock de esta magnitud sobre la economía mundial, tarde o temprano en términos de actividad va a llegar a Chile en la medida que se mantenga”, sostuvo el ministro Mario Marcel.