Durante su encuentro en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, las partes destacaron la importancia de poner fin al conflicto y reducir los problemas en la cadena de suministro energético para dar estabilidad a los mercados globales.
Es la primera vez que los presidentes de Estados Unidos y Rusia realizan visitas bilaterales consecutivas al mismo país. Entre guerras, energía y tensiones, el líder asiático no elige un bando, construye la mesa de negociación desde donde se negocia.
Tras reunirse con Xi Jinping, el mandatario estadounidense rechazó una eventual declaración de independencia de Taiwán, priorizando la estabilidad y el statu quo con China.
El académico de la Usach aseguró que la fallida estrategia estadounidense en Medio Oriente erosionó la posición de Washington frente a Beijing y abrió espacio para que China aumente su influencia política, económica y diplomática a nivel global.
La visita de Trump a China refleja un mundo en transición: EE.UU. y China combinan rivalidad e interdependencia, mientras el nuevo orden internacional se configura en un lógica más incierta, fragmentada y definido por la relación de las potencias
Mientras apunta a un posible papel de Pekín en la estabilidad del estrecho de Ormuz, la Casa Blanca insiste en que la política estadounidense sobre Taiwán no ha cambiado, pese a las advertencias chinas.
La visita de Trump a China reabre la disputa entre las dos mayores potencias del mundo. Comercio, tecnología y Taiwán marcan una cumbre donde la cooperación es frágil y el riesgo de conflicto sigue latente.
Poco después de las 20.00 horas en China, tocó suelo el avión presidencial “Air Force One” que transportaba a Trump y su nutrida delegación que incluye a casi una veintena de líderes empresariales de grandes multinacionales.
“El estrecho debe ser reabierto a la navegación normal. Esto va en el interés de todos”, aseveró Xi Jinping durante una conversación telefónica con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán.
Expertos estadounidenses cuestionaron la posible ventaja de Washington sobre Pekín en un escenario que implique a Taiwán. No obstante, aseguran que en el corto plazo, las “tendencias son bastante preocupantes para China”.
El académico Andrés Bórquez visualiza la continuidad de las relaciones entre ambos países, pese a que proyecta que el nuevo Ejecutivo será “más cercano a temas ideacionales” con Washington, traduciéndose en menor convergencia con el gigante asiático.
La tensión entre China y Japón alcanza su punto más crítico en décadas tras la decisión de Tokio de apoyar abiertamente a Taiwán. Pekín responde con presión militar, económica y diplomática, mientras EE.UU. observa y respalda discretamente.
Con un paquete de estímulo de US$130.000 millones y el abandono de su rol como prestamista global, Japón redefine su economía. En paralelo, el aumento de su gasto en defensa y su postura sobre Taiwán encienden la alarma en Beijing.
El encuentro simboliza más que una tregua comercial. En el fondo, refleja un mundo en tensión, marcado por guerras híbridas, el debilitamiento del multilateralismo y los desafíos de Chile ante el nuevo orden internacional.
La cita constituyó el primer encuentro cara a cara entre los mandatarios desde el comienzo del segundo arribo del líder republicano a la Casa Blanca. “Creo que vamos a tener una relación fantástica durante mucho tiempo”, concluyó el estadounidense.
Las dos mayores economías del mundo se reúnen en Malasia antes del encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping en el marco de la cumbre APEC. La reunión busca estabilizar la escalada de aranceles entre ambos países.
China acoge este domingo a los mandatarios de Rusia e India en una cumbre que busca promover una gobernanza mundial alternativa y que congrega también a dirigentes de cerca de 20 países euroasiáticos.